Archive | enero, 2011

Más objetivos en las normas sobre contratación pública en la Unión Europea.

Se están publicando más referencias al nuevo libro verde sobre los cambios normativos en las directivas comunitarias de compras públicas. En esta noticia Normas sobre contratos públicos: usted tiene la palabra, se comenta que en el momento actual de Europa la contratación pública tiene que soportar más objetivos que los inicialmente previstos (transparencia, concurrencia e igualdad de trato) y hace una reseña de todos los que actualmente se quieren perseguir  y como la legislación debería de darles cabida.

La contratación pública – el gasto de las administraciones en contratos para la compra de productos, servicios e infraestructuras – representa el 17% del PIB de la UE. Perfeccionar las normas que la regulan permitiría a los gobiernos emplear este dinero con mayor eficacia y contribuir a la innovación, el empleo y un crecimiento respetuoso con el medio ambiente. Las normas europeas sobre mercado único ya suponen un ahorro para el contribuyente, pues permiten a las empresas competir por los contratos de las administraciones públicas pasando través de las fronteras entre los países de la Unión. Pero aún se puede mejorar más, aparte de que, en momentos de presión sobre los erarios públicos debido a la crisis económica y los llamamientos a reducir el gasto, aumentar el ahorro sería medida bien recibida.

El documento de referencia (en inglés de momento)  de la consulta refleja posibles formas de racionalizar el sistema actual. Pero hay más objetivos que por ejemplo, garantizar la transparencia, la igualdad de acceso y la competencia leal a la hora de adjudicar los contratos.

En el documento se determinan, entre otros, los siguientes campos clave para posibles modificaciones de la normativa vigente:

  • simplificar los procedimientos, sobre todo para las administraciones locales y regionales
  • reducir la burocracia, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas
  • facilitar la participación transfronteriza
  • determinar casos en los que los contratos entre autoridades públicas quedarían exentos de la normativa europea
  • introducir cambios que permitan alcanzar otras metas, como fomentar la innovación o cumplir objetivos sociales o medioambientales
  • adaptar las normas en el caso de la contratación de servicios de especial importancia social
  • introducir normas más rigurosas o mejores salvaguardias para impedir el favoritismo, la corrupción o los conflictos de interés
  • evitar medidas que propicien la aparición de proveedores dominantes, la manipulación de licitaciones o el reparto del mercado entre licitadores
  • mejorar el acceso de las empresas europeas a los mercados de la contratación pública de países no pertenecientes a la UE

Próximos pasos

Las respuestas a la consulta se tendrán en cuenta a la hora de elaborar posibles propuestas legislativas el año que viene. Hay que enviar las contribuciones hasta el día 18 de abril de 2011 a más tardar.

Próximamente iremos publicando comentarios sobre cada uno de los capítulos y estableceremos un método para poder comentar y reflexionar sobre los cambios que propone el libro verde.

Como anticipo os dejo los capítulos del libro verde para que vayamos haciéndonos una idea de por dónde van a ir los tiros.

  1. ¿Cuáles son las normas sobre la contratación pública
    1. Actividades de compra
    2. Contratos públicos
    3. Compradores públicos
  2. Mejorar la caja de herramientas para los poderes adjudicadores
    1. Modernización de los procedimientos
    2. Instrumentos específicos para los poderes adjudicadores pequeños
    3. La cooperación público-público
    4. Instrumentos adecuados para la agregación de la demanda / compra conjunta
    5. Abordar las preocupaciones relativas a la ejecución del contrato
  3. Un  mercado europeo  de contratación mas accesible
    1. Mejor acceso de las PYME y start-ups
    2. Garantizar una competencia leal y efectiva
    3. Adquisiciones en el caso de que no existe la competencia / derechos exclusivos
    4. Uso estratégico de la contratación pública en respuesta a los nuevos desafíos
  4. “Cómo comprar” con el fin de alcanzar los objetivos de Europa 2020
    1. “¿Qué comprar” en apoyo de los objetivos de la política europea 2020
    2. Innovación
    3. Servicios sociales
  5. Asegurar procedimientos racionales
    1. Prevenir los conflictos de interés
    2. La lucha contra el favoritismo y la corrupción
    3. Exclusión de ofertas “ilógicas”
    4. Evitar ventajas injustas
  6. El acceso de los proveedores de terceros países al mercado comunitario

Desde mi punto de vista, la reforma de la norma para incluir estos temas puede ser muy beneficiosa para el conjunto de la sociedad europea. No sé si todos estos cambios conllevarán un largo proceso para conseguir una nueva Directiva porque entiendo que algunas de estas normas sería bueno contar con ellas más pronto que tarde.

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La reforma de las normas comunitarias sobre contratación pública: lanzamiento de la consulta pública

Según Conor Maguire (www.bruselsmatters.eu) ayer, 27 de enero de 2011 ( nos hacíamos eco de la noticia en este blog)  la Comisión Europea puso en marcha una amplia consulta sobre la reforma de las normas comunitarias de contratación pública.
Se presentó en forma de Libro Verde, planteando más de 100 preguntas alrededor de la mejora de la contratación pública en el Unión Europea. Los objetivos que persigue la modernización de las normas de contratación en la Unión Europea pueden resumirse en los siguientes puntos:
1. Volver a examinar algunos conceptos básicos legales  (preguntas 1-13).
2. Aumentar la eficiencia del gasto público (en su mayoría preguntas 14-44 y 45-61).
3. Habilitar un mejor uso de los contratos públicos como apoyo a otras políticas
(Preguntas 62-97).
4. Luchar contra la corrupción y el amiguismo (preguntas 98 a 110).
5. Reflexionar sobre el acceso de las empresas de terceros países a los mercados de contratación de la UE (preguntas 111 a 112).

Aunque las concesiones de servicios no se tratan en la consulta, según el comisario Barnier, Bruselas aprobará próximamente un proyecto de ley que proporcione un marco legal mínimo para las concesiones de servicios.

El plazo para presentar observaciones en respuesta a la consulta es Lunes, 18 de abril 2011.

Los resultados de la consulta y los de una evaluación continua de la eficiencia y
costo-efectividad de las normas de contratación actual de la UE será discutido en una conferencia de  alto nivel en Bruselas a finales de junio, antes de que sea presentado ningún proyecto de ley cualquier proyecto de ley se presentó al lado año.

El libro verde para la modernización de la normas de contratación pública se puede descargar en este enlace.

Como en el anterior libro verde sobre la generalización de la contratación pública electrónica, iremos generando comentarios alrededor de las preguntas del libro verde, porque como hemos comentado en otras ocasiones.

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La Unión Europea avanza hacia la reforma de la contratación pública

Se ha vuelto a poner de relieve en este sitio que la Comisión Europea está tratando de reformar la contratación pública para conseguir los siguientes objetivos:

  • eficiencia y eficacia administrativa
  • un mercado único de contratación pública que incremente la productividad y la competitividad de las empresas europeas.
  • Una mayor accesibilidad y redistribución de recursos a las PYMES europeas a través de la contratación pública
  • Un aumento del comercio mundial utilizando la capacidad de las administraciones de generar mercados accesibles internacionalmente.

Voy a resaltar algunas de los datos más significativos de esta noticia, que en mi opinión,  no deja de ser una derivada de la petición de consulta pública que la propia Comisión hace con los comentarios al Libro Verde para la generalización de la contratación pública electrónica. Estos son los aspectos que yo destacaría de esta noticia:

  • La Comisión Europea dará su primer paso hoy (27 de enero) para la revisión de las normas de manera significativa que rigen los mercados de contratación pública con el fin de mejorar el acceso de las PYME a las licitaciones nacionales e impulsar la actividad transfronteriza.
  • La contratación pública representa aproximadamente el 17% del PIB de la UE. Las pequeñas y medianas empresas (PYME) consiguen contratos públicos entre el 31 y 38 % (Aquí añado que las PYMES en los estudios de la Comisión se identifican como los contribuyentes a la fiscalidad de la Unión Europea de alrededor del 65% del presupuesto, lo que marca un desajuste entre lo perciben a través de los contratos públicos y lo que contribuyen a dicho presupuesto)
  • Uno de los objetivos principales de la legislación europea es asegurarse de que las empresas de la UE puede tener acceso a los mercados paneuropeos de contratación pública con independencia de su país de origen.
  • Michel Barnier, Comisario responsable del mercado interior, pondrá en marcha una consulta pública sobre la revisión de las normas de contratación pública, sobre todo dirigidas a garantizar “el acceso de las empresas más pequeñas a los mercados de contratación, reduciendo la burocracia y la promoción de la contratación transfronteriza europea”, según un funcionario de la Comisión.
  • Simplificación de los procedimientos de participación en las licitaciones públicas deben facilitar el acceso de las empresas más pequeñas, sostiene la Comisión.
  • Después de estas consultas, Bruselas espera iniciar el procedimiento legislativo real.
  • Se quiere potenciar la contratación pública ecológica (Verde) y a favor de la  innovación
  • Según la investigación realizada por la Comisión Europea, sólo siete países de la UE gestionan en la actualidad una gran cantidad de la contratación pública ecológica (GPP). Estos son los “Green 7 ‘: a saber, Austria, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Países Bajos, Suecia y el Reino Unido. Otros países de la UE van con retraso y a veces no tienen ninguna tipo clausula ecológica en la contratación.
  • El ejecutivo de la UE también está tratando que la contratación pública electrónica se extienda por toda la UE, como un medio fácil de aumentar en general las compras transfronterizas.  Aunque por el momento, sin embargo, sigue siendo una práctica marginal.
  • El acceso a los mercados de contratación externa. La consulta pública sobre la reforma de los mercados de contratación pública también tratará el delicado tema de acceso a los mercados de terceros países.  El mercado de contratación pública representa más del 10% del PIB en los grandes países industrializados y está aumentando cada vez más  en las economías emergentes. El mercado de los EE.UU., por ejemplo, es un valor superior a € 1.000 millones, o 11% del PIB de EE.UU. Esta proporción es aún mayor en otros países. En Canadá que llegue a 22%, mientras que en Japón es de 18%, según estimaciones de la Comisión Europea. En su Estrategia de Comercio publicada el pasado noviembre, Bruselas establece claramente que “mientras que nuestro mercado ya está abierto en gran medida, los mercados públicos de nuestros principales socios comerciales lo están  mucho menos, especialmente a nivel local y regional”. Beijing (China) está por firmar el Acuerdo sobre Contratación Pública (ACP), que es un compromiso voluntario para abrir los mercados nacionales de contratación pública a miembros de la OMC. “Estamos presionando para la pronta adhesión de China a la ACP sobre la base de una oferta ambiciosa, en línea con los compromisos de China a la OMC”, afirma el documento de la UE.

CONCLUSIONES:

Después de leer esta noticia, que está circulando por toda Europa, y de entender los objetivos reales de los Estados Miembros que la Comisión se encarga de plasmar en la legislación que permita conseguirlos, creo que la contratación pública electrónica está más cerca. Aquí vuelvo a recordar la frase de Paul Saffo “No hay que confundir una visión clara, con una distancia corta”.

Por tanto creo que es bueno, que nos vayamos preparando, a todos los niveles,  y analizando cuales son las formas y los cauces óptimos para poner en marcha la contratación pública electrónica de modo coordinado a nivel estatal  y coordinando y capacitando al tejido productivo (sobre todo a las PYMES) para ser capaces de licitar en Europa e internacionalmente como una manera de buscar nuevos mercados(que tanta falta nos hacen). Y para ello hay que ser más competitivos en todos los aspectos de nuestra actividad alrededor del servicio de retorno que representa la contratación pública.

¿Pensáis que sería bueno intentar conseguir un plan estatal  de contratación pública electrónica que aglutine a administraciones, proveedores, empresas que proporcionan soluciones y servicios (a administraciones y empresas)  para conseguir esa “necesaria coordinación”? .Y si ese plan estatal fuera bueno ¿cómo lo trataríais de conseguir?

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La Contratación pública electrónica y la firma electrónica

Muchas veces se identifica la firma electrónica como un elemento que dificulta la adopción de la relación electrónica como puede ser la contratación pública electrónica o la facturación electrónica.

Siempre he creído que sin la firma electrónica las transacciones de valor en la red, los intercambios que representan compromiso, no se producirían al no estar respaldados por un elemento con garantía jurídica: La firma electrónica.

Cuando se han producido las discusiones sobre si la factura electrónica debería de incorporar firma electrónica, me ha parecido que sin ser necesario, no era un elemento de dificultad extrema que fuera a producir la no adopción de la factura electrónica (hay personas que opinan lo contrario). Mi opinión es a favor, no de la firma en la factura sino de la firma electrónica en general y de la factura electrónica con firma como un vehículo que puede acelerar la adopción y buen uso de la firma electrónica.

Y creo que todas las dificultades son organizativa no tecnológicas. Ya sé que son las más difíciles de solucionar, pero también sé, que son las que sí podemos solucionar.

En esta entrada de Tim Cummins de ICAMM se comentan las tendencias favorables a la firma electrónica. He entresacado las siguientes  afirmaciones de la conversación del autor de la entrada con Jason Lemkin de Echosign.

  • La firma electrónica parece estar ganando impulso real
  • Después de muchos años de debate, los resultados de los principales proveedores de servicios sugieren que las reservas (por cuestiones de la ejecución) y la inercia (por cuestiones de beneficio), por fin, desaparecen
  • 2010 ha sido un año de crecimiento de ingresos año del 120% y  casi 3.000.000 usuarios de firma electrónica en todo el “mundo
  • Este aumento tiene que ver con la madurez de las tecnologías de firma en la web que con el ahorro de costes que produce la firma electrónica.
  • Las empresas se han acostrumbrado a tener relaciones en la red y la firma no es más que otro paso. Si existe la tecnología y el soporte jurídico están dispuestos a usar la firma electrónica. Y la usan.
  • Las compras han sido el principal  impulsor de las solicitudes de firmas electrónicas de contrato, pero el avance en el software de firma electrónica ha sido promovida más por el lado de las ventas como forma de cerrar las propias ventas.
  • Sobre la interoperabilidad legal se comenta que han sido Estado Unidos y el Reino Unido los principales impulsores
  • Se comenta que el 95% de los problemas de interoperabilidad legal se pueden resolver con la correcta elección de la legislación a aplicar.
  • La  firma electrónica es un avance evidente, y por supuesto, refuerza la idea de que hacer negocios en una empresa tiene que ser fácil, la idea de colaboración incluso a través de la firma en los dispositivos móviles.
  • Una vez que el proceso de contratación está en la web, las expectativas de velocidad, de colaboración y de visibilidad crecen y los impactos más amplios pasan a la parte de contratos (firma electrónica) y el personal jurídico.
  • Una vez más, los grupos que prosperan son aquellos que están liderando el cambio, en lugar de ser visto como renuentes u opositores.

En mi opinión y para concluir, la firma electrónica, es un elemento indispensable en contratación (pública y privada) y el desarrollo de la Sociedad de la Información y el Conocimiento,  en todo lo que signifique intercambio de valor (incluso diría como autenticación del origen de los contenidos) en la red. España es un líder claro en este ámbito en cuanto a infraestructuras.

La pregunta es ¿a qué estamos esperando para liderar la firma electrónica en las estadísticas de utilización real? ¿Sería posible sacar una auténtica ventaja competitiva de los 17 millones de DNI’s electrónicos con capacidad de firma y autenticación electrónica?

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El Plan de Acción en la implantación de la contratación pública electrónica en el sector público y el cloud compouting .

Cuando una administración o empresa pública decide implantar la contratación pública electrónica lo primero que suele pensar es en un proyecto de implantación.

Recoge información y experiencias similares de su entorno más cercano y similar, genera un pliego, pública el pliego y recibe las correspondientes ofertas que valora y finalmente adjudica e inicia el proyecto.

Desde mi punto de vista el plan de acción, que debería de contemplarse en un proyecto de implantación de la contratación pública electrónica, debería tener, al menos las siguientes grandes áreas de actuación:

–          Identificación Digital. El formato electrónico, igual que el formato papel requiere la identificación de las partes (administración y empresas).

–          Sistemas de Información. El formato electrónico tiene como característica fundamental que requiere para su “gestión y manejo” la intervención de aplicaciones informáticas, que hay que definir, desarrollar o adaptar, probar, instalar y mantener. Capítulo especial representan las integraciones de estas aplicaciones que van a permitir la contratación con los sistemas actuales de la administración que las implanta. O sistemas que son necesarios para permitir que la función de compras se complete en formato electrónico. Por ejemplo, registros de entrada telemáticos, notificaciones electrónicas, …..y otros sistemas de los que se pueden considerar horizontales. Este área es el que normalmente se identifica como única(o al menos más importante) área de actuación y no suele ser suficiente.

–          Formación y Capacitación de las personas que vienen realizando la contratación pública para saber utilizar estas aplicaciones.

–          Gestión del Cambio cultural. Ya hemos comentado que José Antonio Marina en su libro “Las culturas fracasadas” define la cultura como “un conjunto de soluciones que utilizamos habitualmente y de forma generalizada para enfrentarnos a los problemas cotidianos”. Cuando los problemas cotidianos cambian de formato, o el entorno cambia y presenta nuevos problemas, este conjunto de soluciones tiene que ser sustituido. Pero no es fácil sustituir esta “caja de herramientas” que denominamos cultura por otra caja que nos permite enfrentarnos a los nuevos problemas con sus nuevos formatos. Este cambio cultural es la parte más compleja de cualquier implantación de la contratación pública electrónica, porque en mi opinión, supone que todas las personas que intervienen, tienen que llegar a entender que el cambio les afecta de una forma directa. Ya no pueden sentir la seguridad de sus conocimientos y su “Caja de herramientas”. Tienen que volver a enfrentarse a la complejidad y a la incertidumbre, y cambiar de cultura. Y esto siempre es muy costoso.

–          Por último, hay que tener en cuenta, que aunque hemos considerado la implantación de la contratación pública electrónica como un proyecto, y en realidad, es un proceso. Quiero decir, que la contratación pública en formato electrónico será la única forma de contratar. Y antes o después será un proceso que requerirá gestión de los servicios de tecnologías de la información asociados que permiten su mantenimiento y evolución, tanto de los sistemas (productos tecnológicos) como de los servicios que son necesarios para que estos sistemas estén disponibles en el tiempo y forma en la que vayan a ser requeridos.

Estas cinco grandes áreas, deben considerarse en mayor o menor medida en todos los proyectos de implantación de la contratación pública electrónica.

La pregunta que surge casi automáticamente, es: ¿si todas las administraciones están preparadas (presupuesto y recursos técnicos) para acometer este tipo de proyectos (en alguna medida) o habría necesidad de plantear soluciones como las conocidas como cloud computing, que consisten en ofrecer los servicios de contratación en un formato que nos independice de la tecnología utilizada y la necesidad de “poseer” esos requerimientos tecnológicos.?

Vosotros ¿que opináis? Sería lógico proponer la contratación pública electrónica como servicio en cloud computing? ¿Quién debería proponerlo y cómo?

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Respuestas al Libro Verde de la Comisión sobre la contratación pública electrónica (final)

Después de recoger las respuestas que se han producido en la comunidad (escasa participación aunque de mucha calidad) os dejo el documento con el compendio de las respuestas en este enlace. Me gustaría, además,  haceros las siguientes reflexiones generales y una recomendación final.

Como reflexiones generales dejo aquí las siguientes:

–          La Comisión Europea probablemente intente relanzar la contratación pública electrónica porque el ritmo de adopción no ha sido el adecuado – esperado. Este relanzamiento puede llevar acarreada cierta obligatoriedad para que las administraciones aceleren en la implementación de servicios de contratación pública en formato electrónico. Es bueno que los Estados Miembros estén preparados para atender a esta posible obligatoriedad. En mi opinión es igualmente bueno que se implante la contratación pública electrónica aunque no sea obligatoria.

–          Los Estados Miembros deberían armonizar las iniciativas alrededor de la contratación pública electrónica tanto en el ámbito interior como en la coordinación con el resto de los Estados Miembros por dos razones fundamentales: el tejido productivo (sobre todo de las PYMES) precisa la incorporación de tecnologías de la información en sus operaciones normales (y la contratación pública electrónica puede ayudar en este objetivo), y – punto fundamental – las inversiones que implica el cambio a la contratación pública electrónica en sistemas de información y capacitación, tanto de las administraciones públicas como de las empresas, deben ser protegidas y esta protección (la única posible) se basa en que estos sistemas incorporen la interoperabilidad (se ha publicado recientemente el esquema Europeo de Interoperabilidad, y el proyecto PEPPOL puede demostrar que es posible conseguir esta interoperabilidad ) y los estándares (CEN tiene un taller  BII –Business Interoperable Interfaces- .

–          Europa precisa de un mercado único real, y probablemente después de las tormentas que esta sufriendo la moneda única, (y si conseguimos sobrevivir a ellas) habrá que lanzarse al mercado único para garantizar la productividad y competitividad de la economía europea a nivel global. Este mercado único puede y debe empezar con el mercado único de contratación pública, que representa en Europa alrededor del 20 % del PIB y es una inmejorable herramienta para conseguir interfaces (comunicaciones, mensajes, procedimientos) comunes e interoperables también para la relación entre empresas. La contratación pública electrónica es el motor que nos permite obtener óptimos rendimientos (palanca de productividad) en relación al  gasto en contratación pública

–          Europa tiene derecho de sentirse orgullosa de sus logros sociales y de representar a nivel global una cultura que después de muchas vicisitudes (guerras, hambrunas, conflictos…) ha sido capaz de iniciar una senda de progresos  distinta y común, no exenta de controversias y dificultades. Pero estos logros presentes,  y los probables logros futuros, no tienen cabida, ni son posibles, en una sociedad deprimida cuya economía no sea capaz de generar recursos para su población y garantizar así  el estado de bienestar social que permita el progreso en la dirección que los propios ciudadanos quieran darse: “!No hay empresas de éxito en sociedades fracasadas!”. La contratación pública electrónica como palanca de productividad, competitividad, eficiencia y eficacia de un mercado de contratación pública de alrededor de 2.800 millardos de Euros es algo que no puede ser ignorado ni por los dirigentes políticos, ni por los ciudadanos, ni por la administración, ni por las empresas. Es el tiempo de ponerse en marcha de forma decidida y sin demoras.

Como recomendación final creo que sería bueno que todos los que pudierais enviarais una contestación a la petición de participación que la Comisión Europea lanzó sobre el libro verde. La participación es la mejor vía que podemos andar para demostrar que la contratación pública electrónica es importante para todos.

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La contratación pública electrónica y las redes sociales.

Muchas veces reflexiono en la cantidad y repercusión de los cambios que se nos están echando encima, con la introducción de las tecnologías de la información en casi todos los ámbitos sociales, económicos, culturales, de relación con el poder….

Todos estos cambios se producen de forma meteórica y muchos de ellos nos pasan por encima sin darnos tiempo a realizar nuestra propia adaptación personal, esa que comentábamos que supone cambiar el conjunto de soluciones aplicables (la cultura) a los problemas habituales o a los nuevos problemas.

Estamos asistiendo a un fenómeno de implantación y utilización de las redes sociales en general en las sociedades de nuestro entorno que me ha llevado a pensar en cómo pueden influir las redes sociales en la contratación pública electrónica.

Y creo que las redes sociales tienen un papel (positivo o negativo) que  desempeñar en la contratación pública electrónica, como por ejemplo:

–          habilitar la implantación. Ya hemos comentado que la contratación pública en formato electrónico no es un problema técnico sino de liderazgo adaptativo y esto provoca incertidumbre, que añadido a la complejidad del cambio cultural, nos  hace prevenidos a la hora de tomar decisiones. Las redes sociales y la comunidades de práctica pueden ayudar a promover el conocimiento y difundir las experiencias, buenas y malas, (se aprende más de las malas) que se produzcan en las implantaciones.

–          Difundir el conocimiento y la alfabetización necesaria sobre el formato electrónico: Firma electrónica, documento electrónico, expediente electrónico, notificación electrónica, … todo es electrónico, pero no tenemos el conjunto de soluciones y herramientas listo y preparado (ni el entrenamiento) para utilizar estas herramientas de forma adecuada con los nuevos formatos. Los llamados “living labs” (laboratorios de aprendizaje) apoyados por redes sociales pueden suponer una palanca imprescindible para la adopción de la contratación pública electrónica.

–          La compra. electrónica o no, siempre conlleva un intercambio de valor, fundamentalmente basado en la confianza. En el caso del comercio esta relación siempre es ganar-ganar, o perder-perder. Es decir, no es en mi opinión, como en el caso de las guerras o conflictos donde uno gana y otro pierde. En el comercio, (si es tal y como lo entendemos casi todos) ambos ganan o ambos pierden. La relación electrónica también es necesaria y mucho más eficiente que la relación física, y estas relaciones se cultivan y promueven muy bien a través de las redes sociales. Las relaciones, aunque sean en redes sociales, son las que ayudan a generar, y en su caso, recuperar la confianza.

Por lo tanto, en mi opinión, y aunque sé que hay muchas personas que piensan que no hay nada nuevo bajo el sol, considero que las redes sociales, con sus luces y sus sombras, y en general todas las herramientas sociales (esto que se ha venido en llamar herramientas de la web 2.0) van a afectar  de forma positiva a la forma de realizar la contratación pública en formato electrónico.

Dando por sentando que las redes sociales han entrado a formar parte de nuestro conjunto de soluciones (cultura), iremos viendo en qué medida y sobre todo iremos adaptándonos para que las redes sociales afecten de la forma más positiva posible  a la contratación pública electrónica.

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La contratación pública electrónica como fuente o palanca de innovación.

En Europa en general y en España en particular, los poderes públicos y en mi opinión, toda la sociedad (ciudadanos y empresas), empiezan a tener presente la necesidad de innovación en todas las áreas posibles (innovación tecnológica, innovación en la gestión, innovación en la cultura como conjunto de soluciones comúnmente utilizadas y socialmente aceptadas para enfrentarse a los problemas habituales). La innovación es una (¿única?) fuente de progreso constante.

La contratación pública electrónica, mejor dicho la implantación de la contratación pública electrónica puede ser un elemento habilitador para introducir la innovación de forma sostenida y dirigida.

Entre otras razones, podemos identificar las siguientes:

–          tiene un volumen (alrededor del 20 % del PIB) que genera una demanda inmensa dirigida o con posibilidades de ser dirigida hacia la innovación y sobre todo hacia la incorporación de la innovación a la cultura imperante.

–          Tiene la capacidad de generar márgenes que permitan enmendar situaciones socialmente difíciles de afrontar. Me refiero a los aspectos medioambientales, de responsabilidad social corporativa, de incorporación de estándares y buenas prácticas, de incorporación de personas con alguna deficiencia al mercado laboral, y un sinfín más de opciones.

–          Tiene la capacidad de generar lo que llamamos compras pre-comerciales, en aquellas áreas donde se requiera una masa crítica para que se adopten y utilicen determinadas herramientas o formas de hacer distintas.

–          Es una actividad dirigida por los poderes públicos de forma directa. De hecho es una relación contractual asimétrica, con un sentido del bien común que se superpone a otros aspectos que en una relación contractual entre organizaciones privadas no es posible.

Dado su volumen puede conseguir masa crítica para conseguir logros que resultaría muy complicados de otra forma:

–          La adopción de un estándar interoperable intersectorial a nivel mundial para el comercio entre empresas (B2B). El ser capaz de afectar a una masa crítica suficiente para conseguir la adopción de los estándares sólo está en manos de la contratación pública.

–          La adopción de una factura electrónica por ejemplo. Como el caso paradigmático realizado en Dinamarca.

–          Generar un entorno donde el mérito y el esfuerzo tengan mayor recompensa que la influencia y el poder. Esta es una de las intenciones del Small Business Act de la Comisión para permitir que las PYMES accedan al mercado público panueropeo en igualdad de condiciones que las grandes empresas, allí donde sea posible y además sea beneficioso.

Pero claro también tiene peligros. Como en todas las soluciones hay que buscar el punto de equilibro adecuado. Algunos de estos peligros tienen que ver, en mi opinión, con intentar dirigir, a través de una regulación excesiva,  un servicio con fuerzas externas que no permitan que los mercados incorporen merito y esfuerzo, en este importante servicio de retorno, que utilizan las sociedades modernas para progresar.

Tu qué opinas?

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Aproximación sistémica a la contratación pública electrónica

Para tratar el tema de la contratación pública electrónica se pueden realizar aproximaciones desde diversos puntos de vista:

–         El punto de vista de la Comisión Europea que defiende el interés común de los Estados Miembros.

–         El punto de vista de la administración (y sector público en general)  que quiere implantar la contratación pública electrónica para mejorar la función de compras.

–         El punto de vista de los proveedores que quieren acceder al mercado único de contratación pública paneuropea, y lo que ello supone de ampliación de mercados y modernización de la gestión de ventas.

Los proyectos de implantación de la contratación pública electrónica se llevan a cabo por parte de administraciones públicas y empresas del sector público que consideran que realizar este servicio en formato electrónico es una necesidad o al menos es muy conveniente.

Aunque normalmente no se hace, si debería contemplarse el hecho de establecer determinados indicadores que sean los que sirven de referencia para tomar las decisiones y llevar a cabo una implantación orientada a obtener resultados concretos en función de los objetivos marcados por la organización. Siempre teniendo en cuenta los márgenes, legales y de procedimiento,  en los que se deben mover estos proyectos de implantación de la contratación pública electrónica.

Por ejemplo, unos objetivos típicos (se utilizan muy a menudo) pueden ser:

–         Mejora operativa: obtener un 40 % de reducción de recursos en la gestión.

–         Mejora presupuestaria: obtener una reducción media del 5% de los precios de compra.

Cualquiera de estos dos objetivos debe tener indicadores que son los que marcan en qué medida se  están consiguiendo los objetivos. Por ejemplo, y ya que estamos en crisis, vamos a utilizar el de la mejora presupuestaria: reducción del 5 % en los precios de compra, y analizar que indicadores deberíamos medir para comprobar que se cumplen los objetivos.

Par conseguir este objetivo (ahorro del 5% del presupuesto) hay que identificar una serie de  indicadores que permitan verificar el objetivo. Para no extendernos mucho vamos a utilizar inicialmente un único indicador (no se recomienda utilizar más de tres indicadores por objetivo y hay que procurar que sean fáciles de medir): aumentar la concurrencia en un 10 % de media en los concursos públicos.

Es lógico pensar que para obtener una reducción de precios del 5%  hay que aumentar la concurrencia (la competitividad normalmente produce precios más competitivos –bajos-).

Para aumentar la concurrencia hay que fomentar el acceso, identificación y transacción electrónicas de los proveedores, que a su vez tienen que utilizar sistemas basados en estándares e interoperables (necesidad) para no incurrir en sobrecostes en el formato electrónico que harían inviable, aunque quisieran, ser más competitivos y por tanto bajar los precios. Pero además si aumento la concurrencia necesito gestionar más eficientemente los expedientes y el proceso de adjudicación. Tendré por tanto que aumentar la gestión electrónica de los expedientes de contratación en un 50 % (segundo indicador que aparece) y sobre las  ofertas recibidas trataré de utilizar adjudicación automatizada basada en criterios objetivos. Por lo que necesitaría añadir un indicador parecido a: aumentar la adjudicación automática de los concursos basados en criterios objetivos en un 30 %. (tercer indicador)

Ya tengo tres indicadores que me permiten “asegurar” que si los alcanzo obtendré una reducción del presupuesto. Me falta afinar y calcular los porcentajes, pero esto  no lo vamos a hacer aquí. Los tres indicadores son:

–         Aumentar la concurrencia en un 10 % con estándares e interoperabilidad

–         Aumentar la gestión (y archivo) de expedientes electrónicos en un 50 %

–         Aumentar la adjudicación automática basada en criterios objetivos en un 30 %.

Con un objetivo, ahorro de costes,  muy utilizado por los decisores en momentos de crisis como los actuales, se encadenan las siguientes actuaciones:

–         Para bajar los precios necesito concurrencia.

–         Para aumentar concurrencia necesito estándares e interoperabilidad

–         La concurrencia me obliga a gestionar más ofertas presentadas y por tanto necesito expedientes electrónicos ( o más personas en gestión).

–         Para automatizar la adjudicación de algunos contratos necesitaré introducir un módulo de ponderación automática de criterios objetivos.

Todos estos indicadores, apuntan a que se precisan puntos de vista, en mi opinión, que deben ser considerados cuando se implanta la contratación pública electrónica con un objetivo (al menos inicial) concreto.

Es cierto que los objetivos normalmente se plantean por otros responsables o decisores que no tienen que realizar la planificación y seguimiento de los planes para alcanzarlos. Pero unos objetivos sin planificación son deseos, y los deseos no siempre se cumplen, pero cuando no se cumplen generan desmotivación y resistencia al cambio.

Este ejemplo ha intentado demostrar la necesidad de la aproximación sistémica. Con un objetivo aparentemente aislado hemos visto que se necesitan actuaciones que tienen que ver con áreas de actuación que aún siendo dispares (administración, proveedores, estándares) están muy conectadas.

Para concluir creo que cuando hablamos de implantar la contratación pública electrónica hay que considerar una visión sistémica, independientemente de que los planes consideren partes o persigan objetivos que no tocan todas las posibles áreas de actuación. Y esas áreas de actuación se agrupan en tres aspectos que son los que hemos comentado al principio de la entrada:

–         Las administraciones y empresas del sector público.

–         Los proveedores

–         Los estándares y la interoperabilidad

En sucesivas entradas vamos a avanzar en los temas y aspectos que hay que considerar de forma general en estas tres grandes áreas de actuación.

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El cambio cultural en la contratación pública electrónica

Hablamos en múltiples ocasiones del cambio cultural que representa la implantación de la contratación pública electrónica y la resistencia al cambio consiguiente, pero no terminamos de concretar que significa esto del cambio cultural exactamente.

Tal y como define José Antonio Marina en su libro “Las culturas fracasadas” : “La cultura es el conjunto de soluciones que un grupo social da a los problemas humanos”. El autor matiza además que para “adquirir el marchamo de cultura tiene que cumplir al menos dos requisitos:  ser colectiva y tener una cierta duración.”

En todos los proyectos de implantación de la contratación pública electrónica nos enfrentamos a un cambio cultural (del formato papel al formato electrónico) de dimensiones considerables, y que normalmente no realiza de una forma sistemática ninguna acción que permita afrontar este cambio cultural, que me atrevería a decir, es el mayor y más complicado de todos los cambios.

Efectivamente, si la cultura representa una forma casi automática, o inconsciente,  de aplicar soluciones establecidas a los problemas cotidianos a los que nos enfrentamos(un considerable número de personas desde hace tiempo), las personas que desarrollan la contratación pública están acostumbrados a ofrecer soluciones a los problemas cotidianos que se les plantean en este servicio de retorno. “Saben” como hay que aplicar las soluciones para resolver los problemas.  Y tratan, por motivos e intereses diversos, de seguir aplicando las mismas soluciones (cultura) a problemas distintos (algunos iguales), con medios distintos, en un entorno distinto,  y que requieren, por tanto,  soluciones distintas.

Cuando nos proponemos utilizar el formato electrónico en la contratación pública, además de la convivencia entre el formato en papel y el formato electrónico (tal y como establece la ley 11/2007 de Administración electrónica), tenemos que dejar claro que las soluciones a aplicar no serán las mismas y hay que  plantear y resolver el cambio cultural.

En la mayoría de las ocasiones tratamos de resolver este cambio cultural  como un reto técnico y no lo es. Tiene que ver con tecnología pero no se resuelve sólo con la tecnología.  Es un reto adaptativo, necesitamos adaptarnos a una situación nueva (la sociedad del conocimiento) que tiene unos problemas nuevos y algunos de antes y que debe utilizar medios y soluciones distintos. Este es el cambio cultural. Y la tecnología puede ayudar pero si no hay voluntad de cambio no hay cambio, por mucha tecnología que pongamos.

En otras ocasiones  para resolver el cambio cultural, proponemos estrategias (caminos o vías) que nos permiten alcanzar un objetivo y  resolver los cambios culturales y esa no es la vía. La cultura es capaz de “desayunarse”  varias estrategias cada mañana.

En mi opinión,  una buena forma de resolver el cambio cultural es la comunicación y el convencimiento, mediante la observación, formación y capacitación, de que los problemas han cambiado, el entorno es radicalmente distinto y los medios también, y que las soluciones han de cambiar necesariamente.  Y ahí es importante ser capaces de explicar con los por qués, para entender el nuevo contexto (una sociedad del conocimiento globalizada), ser capaces de movernos en los nuevos medios (la red), y adoptar las nuevas soluciones , en nuestro caso: La contratación pública electrónica.

Es de esta forma en la que las personas pueden asumir su propio cambio (porque lo necesitan) como algo que no les ofrece ningún tipo de duda. Cuando no existen dudas de la necesidad del cambio y las personas están convencidas y tiene una visión de hacia qué deben cambiar, es cuando se puede producir -“sufrir” –  la metamorfosis  desde  la resistencia al cambio (tratar de utilizar las mismas soluciones a problemas iguales o diferentes en un contexto totalmente diferente) a ser agentes del cambio (ofrecer las soluciones óptimas con la tecnología adecuada).

Si no se consigue realizar este proceso de cambio cultural en la organización, las dificultades para implantar la contratación pública electrónica serán muy grandes.

Si te interesan estos temas únete a la red formal de contratación pública electrónica

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