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La contratación pública en la encrucijada digital

 

La transformación digital de la sociedad  tiene un impacto directo en el crecimiento y la sostenibilidad.

Las administraciones públicas tienen ante sí la posibilidad de utilizar la palanca más potente de productividad y competitividad que puede suponer la contratación pública, como un disruptor digital, o continuar siendo un freno para la transformación digital que nuestra sociedad tiene que hacer en su conjunto: ciudadanos, empresas y administraciones.

En el reciente estudio publicado por Accenture “lo digital en profundidad”, hace un recorrido pormenorizado sobre cuáles son las palancas productivas que ofrece el formato digital y cuáles son los mecanismos que las administraciones más notables han utilizado para alcanzar las cotas de excelencia que materializan esta productividad (algunas de esos mecanismos giran alrededor de la contratación pública).

De forma muy resumida, pero suficiente, la entrada La Administración como locomotora de la innovación  ofrece las claves de la transformación digital y seis casos de éxito, como espejos en los que mirarse.

No vamos a repasar el estudio que está accesible en los anteriores enlaces,  pero si vamos a tratar de identificar los posibles beneficios que colocan a la contratación pública ante la encrucijada de ser motor o  freno de la transformación digital que requiere la sociedad española en su conjunto para ser sostenible.

Frenos

El freno más claro es una deficiente transición al formato electrónico. Y puede ser deficiente por ser tardía, sin contar con las personas, o por no reflejar los cambios de estructura que se están produciendo en todas las organizaciones. También en la administración

Hay que recordar que la transformación digital requiere la transición al formato electrónico, y hacer una transición óptima al formato electrónico requiere mucha más atención, concentración y enfoque que el que ha habido hasta ahora.  Hay transiciones que pueden ser eternas en el tiempo y prohibitivas en el coste, por no hablar de la desmoralización que produce en las personas de un servicio  que no es capaz de alcanzar su propósito más básico: trasparencia, concurrencia, igualdad de trato, proporcionalidad y subsidiariedad.

Beneficios

Estos son los beneficios demostrados que trae la transformación digital de la contratación pública.

  • La eficiencia: que consiste en añadir al derecho administrativo vigente toda la capacidad y la potencia de la relación y la tramitación electrónica.
  • La transparencia: este blog ha intentado no entrar en las líneas de denuncia de la corrupción. Todos somos conscientes que la principal fuente de corrupción es la contratación pública. No en vano supone manejar un presupuesto cercano al 20 % del PIB. Y eso es mucho dinero público. El formato electrónico trae consigo la trasparencia, pero también debe traer la transformación para que los datos que genera la contratación sean aprovechados por emprendedores y empresas para ofrecer innovación y mejoras.
  • La compra pública innovadora. La innovación es una de las “derivadas” que se quieren alcanzar con las políticas públicas alrededor de la contratación pública. De hecho se ha propuesto en las nuevas directivas un nuevo procedimiento: la asociación por la innovación.  Esta transformación puede generar auténticos “clusters” de innovación y emprendimiento si se manejan bien los presupuestos. Una vez más las decisiones tomadas en base a datos ciertos y asequibles (formato electrónico) son infinitamente mejores que las decisiones tomadas en base solo a la intuición.
  • Las políticas públicas asociadas a la contratación: el medio ambiente, la inclusión social, la ayuda a las pymes, … Todo puede estar mucho más al alcance de las decisiones adecudas y sobre todo mucho más al alcance de los necesarios ajustes rápidos y seguros que habrá que hacer en base a los datos que se obtengan según se ejecutan las políticas asociadas.

Conclusión

Probablemente hay muchos más beneficios, y probablemente habrá efectos secundarios que no somos capaces de ver ahora, pero emergerán en cuanto el formato electrónico este operativo de modo general.

Pero lo primero que hay que plantearse es la transición óptima al formato electrónico de la contratación pública.

Entonces habrá que hacer otro análisis, aprender de lo hecho y volver a transformar la contratación pública a mejor.

 

 

 

 

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