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El nuevo mercado de la contratación pública electrónica.

 

Las nuevas directivas han generado un nuevo mercado.  Y probablemente, muchos de nosotros aún no hemos sido capaces de darnos cuenta de ello.

Este mercado es el mercado único de la contratación pública electrónica, interoperable y asequible. A veces he añadido en la frase anterior el adjetivo de paneuropea, pero en la última reunión de CEN BII en Turquía, se ha empezado a ver que la vocación de este mercado no es ser europeo, es ser global. Bastante lógico si levantamos un poco la cabeza y observamos el escenario de la globalización y la digitalización y cómo afecta a compradores y vendedores.

Claro. La primera función del servicio de contratación pública es comprar de forma eficiente en un mercado. Y ese mercado hace tiempo que es global. Y además se está gestionando en formato digital.  Y se rige por parámetros distintos. Y esos parámetros ni los ponemos, ni los imponemos localmente. Son globales. Y tienen unas reglas globales.

Las autoridades contratantes (las administraciones públicas) y los operadores económicos(los proveedores) tienen que saber que van a estar en un escenario global. Por encima de los umbrales, seguro, y por debajo de los umbrales si queremos que nuestras organizaciones compitan también. Aunque habrá que hacerlo con inteligencia. No vayamos a ser más papistas que el papa.  Las pymes tienen que poder competir en igualdad de condiciones con las grandes, y esa igualdad de condiciones significa que las comparaciones deben tener la dimensión en la que ambas son equiparables y pueden competir (no podemos comparar a un mono y a un pez con el criterio de adjudicación de escalar árboles, o no podemos dejar que un niño de 3 años cruce la carretera solo, que traducido significa que Estados Unidos reserva el 30% de su compra pública a las pymes, y ¿Europa?, no )

Pero este nuevo  mercado afecta también y mucho a los proveedores de soluciones o productos y servicios de sistemas de información para la contratación pública electrónica. Actualmente este es un mercado totalmente segmentado, sin interoperabilidad y que tiene que “ponerse las pilas”. Hasta ahora las circunstancias generales de este mercado eran:

  • Para los proveedores de sistemas de información de contratación electrónica es un mercado local para administraciones locales, regionales o nacionales.
  • Los clientes de estos proveedores acceden en electrónico a su mercado local.

Pero a partir de ahora, este escenario cambia y :

  • Para los proveedores de sistemas de información es un mercado local que tiene competidores globales (y grandes).
  • Y lo más importantes, sus clientes (administraciones y empresas), quieren o tienen que interaccionar en un mercado global.

El último requerimiento obliga a los proveedores de sistemas de información a ofrecer los elementos de interoperabilidad necesarios para que sus clientes accedan y sean accedidos (por imperativo legal y por conveniencia) a un mercado global. Esto se hace introduciendo en los sistemas actuales los estándares CEN BII y operando en  la red pública OpenPeppol.   Los “barbaros” del norte llevan años haciéndolo, con muy buenos resultados. Los “listos” del sur estamos a otra cosa: ¿cómo proteger nuestros mercados?.

Los proveedores de sistemas de información que no entiendan este nuevo escenario, no les queda mucho para ser completamente opcionales o irrelevantes cuando no contraproducentes. Y por supuesto enfrentarse a la competencia con otros proveedores de sistemas de información que proporciona a sus clientes (administración y empresas) el acceso al mercado global donde ellos tienen que estar o quieren estar.

Y las administraciones y empresas proveedoras que no entiendan este nuevo escenario tendrán que volver a gastar un presupuesto que no tienen, por malas inversiones previas en el caso de las administraciones y en el caso de los proveedores no “sabrán” acceder a un mercado muy grande al que otros (la competencia) si accederá de forma asequible y fácil, y legal.

El mensaje general que quiero emitir es el siguiente: no es tiempo de subvenciones, ni de protecciones.  Es tiempo de productividad y competitividad. Y eso requiere salir de nuestra zona de confort y aplicar conocimiento, inteligencia, estrategia y esfuerzo para dejar de ser opcionales o contraproducentes.

 

 

 

 

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