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El Gobierno Abierto y la contratación pública electrónica.

  

A menudo cuando comentamos la necesidad de realizar la transición a la contratación pública electrónica nos encontramos con una resistencia al cambio muy fuerte en los distintos sectores de la administración y empresas que tienen que realizar los esfuerzos necesarios para llevar a cabo esta transformación.

A esta resistencia, eminentemente inercial, se le opone otra fuerza: la digitalización de la economía. Todos los sectores están digitalizándose de forma rápida y no exenta de traumas. Pero la digitalización de la economía aparentemente no tiene marcha atrás. Y esta digitalización tiene efectos que pueden ser difíciles de entender. Tal y como se expresa en este documento del MIT hay que entender este fenómeno y saber adaptarse.

La transición a la contratación pública electrónica puede entenderse como un  vector resultante de estas dos fuerzas contrapuestas, y aunque no sabemos cómo de fácil o difícil será la transición, si podemos intuir por experiencias anteriores, que la resistencia al cambio al formato electrónico, será rebasada. Porque la ley del mínimo esfuerzo sigue siendo una constante en el comportamiento humano.

Una de las consecuencias de la digitalización de la economía, es la aparición del gobierno abierto. No es posible un gobierno abierto sin los datos abiertos, accesibles y utilizables (open data) y todo ello no es posible sin que el formato electrónico sea la realidad de la información que utilizamos en las actividades de la sociedad (administración, empresas y ciudadanos).

La transición, como hemos comentado otras veces, requiere de cinco dimensiones para garantizar que se van a llevar a cabo todas las tareas necesarias para ello. En el caso de la transición al formato electrónico de la contratación pública estos factores tienen los siguientes argumentos:

  • Necesidad: el 20 % del PIB debe ofrecer resultados sociales tangibles.
  • Visión: la única forma conocida de obtener los resultados es realizar la contratación pública en formato electrónico y permitir la profesionalización de este servicio de retorno.
  • Plan: Hay que empezar por las zonas menos conflictivas y resistentes al cambio e ir avanzando hasta obtener el formato electrónico en todo el servicio y en su caso la automatización de algunas partes del procedimiento.
  • Recursos: la tecnología, las personas, las estructuras, el procedimiento. Todos los elementos implicados tienen que formar parte de la transición. No es un problema de presupuesto. El ahorro de la transición al formato electrónico es mucho mayor que la inversión si esta transición se hace correctamente
  • Conocimiento: Hay experiencias y conocimientos suficientes. La labor fundamental es comunicar y compartir estas experiencias y conocimientos de forma que las personas alcancen de forma rápida y coherente los niveles de autonomía y competencia necesarios para llevar a cabo la transición al formato electrónico.

Sin estas dimensiones no es posible realizar ninguna transformación. Y mucho menos la trasformación de la contratación pública por razones obvias de volumen y complejidad.

En la necesidad, donde se expone claramente y comunica por qué hay que hacer esta transformación, que en el caso de la contratación pública electrónica es considerable.

Ahí radica, desde mi punto de vista, la mayor parte del esfuerzo. En comunicar por qué hay que hacer esta transición. Y de momento no parece que lo estemos consiguiendo.

El gobierno abierto

Por otra parte La Xarxa d’Innovacio Publica (Red de innovación pública)  ha publicado un video donde explica las razones del Gobierno Abierto. Creo que en este video se exponen de forma muy clara (enhorabuena) todas las razones que de forma clara hemos de comunicar para que se consiga el gobierno abierto. Para ello, creo que es fundamental, que el servicio de contratación pública realice la transición al formato electrónico como elemento previo a la generalización y puesta en marcha del gobierno abierto. No hay atajos.

Los elementos principales que componen el gobierno abierto son

  • Participación: los ciudadanos entienden los esfuerzos de gasto y ayudan a que dicho gasto obtenga más resultados. El ejemplo típico es el del reciclado de basuras.
  • Colaboración: si se conocen los problemas y sus soluciones es más fácil concitar el esfuerzo de empresas y ciudadanos. Un ejemplo es que si las empresas conocen las necesidades de las administraciones pueden anticipar sus esfuerzos para obtener mejores resultados o plantear mejores ofertas y soluciones.
  • Transparencia: Se conocen todos los gastos en formato abierto y reutilizable. Es un elemento motivador y de refuerzo de los méritos como único argumento para

Os dejo el video en el que se exponen, (enhorabuena por la claridad de ideas) las razones del gobierno abierto (Open Government).

En este enlace podéis ver el video en youtube.

 

Reflexiones personales.

El gobierno abierto puede ser una de las consecuencias más “atractivas” (también hay efectos no tan atractivos) de la digitalización de la economía y de las relaciones sociales en las sociedades modernas. Pero desde mi punto de vista hay una conexión clara entre el nivel de madurez de la sociedad y de sus competencias digitales y las posibilidades de progreso, mejora y sostenibilidad que nos ofrece este gobierno abierto.

Es decir el gobierno abierto es una consecuencia de una sociedad madura y más competente, no una nueva forma de administrar. Esta madurez consiste en tener valores y educación para asumir de forma natural los componentes del gobierno abierto por toda la sociedad (administración,  empresas, y personas): participación, colaboración y transparencia.

En mi opinión, la contratación pública en formato electrónico es una pieza fundamental para poder alcanzar el gobierno abierto. Y no solo en el apartado de trasparencia. La participación y la colaboración ciudadana se pueden dinamizar si hay datos accesibles del gasto y de las necesidades de compras en la administración pública.

Pero todo ello debería de estar coordinado y movido de forma trasparente y con las reglas de las comunidades de práctica. Estas comunidades están dirigidas (en este caso por la ley y las administraciones) , son trasparentes (la información está disponible y en formato reutilizable) y tienen sistemas de gestión de la reputación (los méritos y las contribuciones al bien social tienen su justa recompensa: reputación y valor).

Dicho esto, y entendiendo que probablemente es el “único camino”, tengo muchas dudas de que los efectos colaterales sean atendidos socialmente, que seamos capaces de capacitar y reconvertir personas para que la digitalización de la economía sea eminentemente un proceso inclusivo.

Os dejo con la última reflexión de la entrada enlazada al principio sobre la digitalización de la economía, que me ha parecido muy apropiada para terminar esta entrada:

«Aunque la tecnología está avanzando rápidamente, las organizaciones y las competencias digitales en organizaciones y personas avanzan más lentamente. Por tanto la brecha entre una tecnología que evoluciona rápidamente y el ritmo lento del desarrollo humano, irá creciendo cada vez más en las próximas décadas, con elementos tales como las mejoras exponenciales en la inteligencia artificial , la robótica , las redes , el análisis y digitalización que afectan cada vez más a la economía y la sociedad. Inventar las organizaciones e instituciones eficaces para la economía digital es el gran desafío de nuestro tiempo ,. . . «

 

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