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La contratación pública (electrónica) en el contexto de la sociedad digital

 

He vuelto a ver este vídeo de Genis Roca, que la mayoría de los hipotéticos lectores habrá visto ya, pero no he querido dejar pasar la oportunidad de utilizar el relato sobre los cambios que estamos viviendo y las tendencias que previsiblemente vamos a ver en un futuro muy cercano.

En el video se nos ofrece, en primer lugar,  el relato sobre los cambios disruptivos que ha habido en la historia de la humanidad, para continuar con el relato de la situación actual y finalizar con las tendencias cada vez más claras y cercanas: La sociedad digital.

La sociedad digital es una trasformación histórica disruptiva que modifica la trasmisión del conocimiento, el sistema productivo  y la sociedad en su conjunto (las relaciones, y el  espacio y tiempo donde estas relaciones tienen lugar).

Además el vídeo, me ha evocado los datos y las enseñanzas del libro “Race against the machine”, en el que los autores comentan los efectos de estos cambios disruptivos (crecimiento sin empleo) y cómo se tienen que evitar estos efectos (trabajar con las máquinas y no contra ellas). Europa necesita, en los próximos 10 años, más de 1 millón de personas que tengan autonomía y competencia en las “nuevas” habilidades que precisa la sociedad digital.

A partir del relato de Genis Roca, saco dos grandes conclusiones:

  • Los espacios virtuales nos hacen muchísimo más productivos (en potencia), al eliminar la restricción espacio y tiempo para  dejar solo el tiempo porque el espacio donde materializar las relaciones  se hace común y persistente a través de la virtualización.
  • Requerimos nuevas competencias que nos hagan más competitivos individualmente en la nueva sociedad digital: No es suficiente el acceso, que ya está garantizado tenemos, que ser autónomos y competentes en este nuevo entorno. Y para ello tenemos que adquirir nuevas habilidades digitales.

El relato nos prepara y nos anticipa un cambio radical y disruptivo, en la manera de producir, en la manera de conocer, y en la manera de relacionarnos.

El espacio virtual y el tiempo compartido en la sociedad digital. 

Hasta ahora, siempre hemos necesitado un espacio y un tiempo, donde se producían las relaciones. Somos relaciones. Y hasta ahora hemos necesitado un espacio (mercado, escuela, plaza, iglesia….) y un tiempo específico en el que acudir a este espacio y establecer relaciones . Para comerciar, para gobernar, para aprender … Ahora el espacio es virtual y nos permite que las relaciones se produzcan sin las restricciones de tener que compartir en un tiempo determinado un espacio físico. El espacio virtual nos permite elevarnos por encima de esta restricción. Y además la persistencia de las comunicaciones,  y su trazabilidad, nos permiten elevarnos por encima de la restricción de la sincronización del tiempo en las relaciones.

La autonomía y competencia en la sociedad digital.

No se trata de tener máquinas y conexiones, se trata de saber utilizarlas de la forma más adecuada posible. La sociedad digital no solo nos conecta, también nos da capacidades de relación exponencial a partir del tratamiento de la información. De cantidades ingentes de información. La información ya no es poder, el poder ahora reside en el conocimiento que puedo extraer de estas ingentes cantidades de información que están a mi (¿de todos?) disposición.

El analfabetismo digital ya no es no tener acceso, o no utilizar las herramientas digitales que nos permiten operar. Ahora hay que saber destilar la información que necesito para tomar las decisiones que cada vez son más difíciles en un mundo con complejidad exponencial y globalizado.

Pero esta autonomía y competencia puedo conseguirla a través de relaciones entre pares. Las comunidades de práctica, que además de relaciones me dan espacio virtual y me permiten la persistencia del tiempo.

Y que tiene esto que ver con la contratación pública.

En mi opinión, este contexto provoca dos consecuencias directas sobre la contratación pública:

  • La primera los espacios virtuales, el mercado virtual en el que mi administración debe entrar y ayudar a entrar al tejido productivo de mi área geográfica (el que paga impuestos para que exista la administración).
  • La segunda entender que las habilidades que preciso ahora para alcanzar autonomía y competencia no son las de conocer un procedimiento y repetirlo de forma machacona. Las máquinas ya hacen esto. Y las máquinas me van a decir cuáles son los pasos del procedimiento. Ahora lo que tengo que hacer es decirles a las máquinas que es lo que tienen que hacer, que datos tienen que proporcionarme y de qué forma. Es decir tengo que ser capaz de destilar información que está a mi alcance, para que mi sociedad digital (administración, ciudadanos y empresas) sea capaz de competir en un mundo cada vez más globalizado.  Para ello no me tengo que pelear con las máquinas, tengo que aliarme con ellas. Esta es la clave. Mis capacidades se convierten en exponenciales cuando soy capaz de trabajar con las máquinas y no contra ellas. Trabajar contra las máquinas es perder, trabajar con las máquinas es ser más competitivo.

En una síntesis final.

El mercado utilizará todos los espacios virtuales posibles, de forma asíncrona, y por lo tanto habilitará una cantidad de relaciones infinita. A un ritmo que para la capacidad humana de cambio será vertiginoso. Y tendré que preparar a mi organización para ello. Y ayudar a los contribuyentes a que sean capaces de acudir a esos mercados (espacios) virtuales y tener relaciones satisfactorias (ganar concursos), compitiendo en las mejores condiciones posibles. Esto significa traspasar los límites de organización pública, organización privada y ciudadanos, preservando la posición específica de cada actor, para conseguir una competitividad total que será  la suma de las competitividades unitarias de todos esos actores.

Ni la información, ni el conocimiento sobre el procedimiento serán la clave del éxito. La clave del éxito serán las personas que sepan trabajar con las máquinas para destilar el conocimiento útil oculto en las ingentes cantidades de información disponible para tomar las mejores decisiones (de compra), y establecer las mejores relaciones de entre las posibles,  en un mundo cada vez más complejo. Esto significa que la autonomía y competencia en el formato digital solo es el punto de partida, y que el reto está en que a través de esta autonomía y competencia de todos los actores implicados se formen grupos competitivos en la sociedad digital para poder competir en un mundo globalizado de sociedades digitales.

En mi opinión estos dos objetivos, son los que deberían perseguir las organizaciones que quieran ser capaces de tener un buen servicio de contratación pública en las sociedades digitales de un mundo globalizado que está formando el contexto actual.

Como siempre, podéis utilizar los comentarios para dejar vuestras impresiones.

 

 

 

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