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Las principales causas que dificultan la transición a la contratación pública electrónica.

 

Que el formato electrónico es el único que puede aportar los beneficios que se esperan del servicio de retorno que representa la contratación pública, es un hecho que nadie pone en duda. O dicho de otra forma: el formato electrónico representa la única opción viable para el uso social y económicamente más ventajoso de la contratación pública.

Pero que la transición a la contratación pública electrónica sea fácil de llevar a cabo, es otro hecho que una y otra vez nos recuerda que todo lo que tiene valor requiere esfuerzo. Y todo esfuerzo debe ser gestionado, medido y dirigido.

En esta entrada voy a tratar de exponer las causas por las que la transición a la contratación pública electrónica suele fracasar (no alcanza los resultados esperados, en el tiempo esperado y con el esfuerzo  esperado)

1)    La tecnología que requiere el formato electrónico en la contratación pública está disponible, pero no se usa.

 

–       La tecnología es un coste. Siempre. Solo ofrece un retorno de la inversión   mayor que el coste (paradoja de la productividad), si se utiliza adecuada y coordinadamente  por todos los elementos de la organización: personas, procedimientos y estructuras.

–       En España hay millones de dnis electrónicos…. que casi nadie usa para la autenticación y firma electrónica.

–       Es más fácil simplificar con tecnología que sin tecnología. Pero se prescriben simplificaciones previas antes del uso de la tecnología. (No usen el coche hasta que no tengamos autopistas). Es más fácil mejorar con tecnología que sin tecnología, pero hay que dirigir las mejoras (te puedes matar si usas el coche con una velocidad inadecuada fuera de la autopista).

 

2)    La gestión del cambio se ignora y el poder está ausente de las decisiones que afectan a la organización en su proceso de trasformación.

–       Los cambios siempre, siempre, siempre,…. producen resistencia. Por definición. Tácita y Explícita, y a veces resistencia … numantina.

–       Los cambios no son lo mismo que las mejoras. Puedes cambiar a peor.

–       Para gestionar el cambio se requiere la presencia de los tres elementos indispensables: poder, conocimiento y compromiso. El poder suele estar ausente porque el poder suele ser el primero que huye de los cambios.

–       Si el poder no organiza y dirige la trasformación, las organizaciones no se trasforman.

3)    Los consultores generamos expectativas, que pueden ser ciertas en el largo plazo, pero que requieren mucho más esfuerzo del que solemos prescribir en el corto plazo.

–       Esto provoca frustración y miedo.

–       Si no se consiguen beneficios tangibles el miedo a la incertidumbre es capaz de paralizar cualquier transición. Dejando a los “evangelistas” del cambio como charlatanes de feria.

–       Sin perseverancia no hay resultados.

4)    No hay comunicación interna y externa alrededor de la transición. Las experiencias se silencian o se magnifican.

–       Solo se puede aprender de los errores. Pero si no se cuentan y comparten estaremos condenados a repetirlos una y otra vez.

–       Se cuentan parcialmente efectos beneficiosos y se callan efectos perversos. Esto genera suspicacia y falta de confianza en el formato electrónico, en el sentido global, para su uso generalizado.

–       Los medios sociales y el compartir experiencias pueden generan la fuerza y motivación suficiente para abordar cambios cuyo resultado se intuye pero cuyo plazo, costes, y riesgos no son totalmente predecibles.

–       Las personas, el factor humano, es el único factor capaz de actuar como  nexo de unión de todos los elementos que habilitan la transición a la contratación pública electrónica, pero el factor humano suele estar ausente de cualquier estrategia de transición a la contratación pública electrónica. Los planes de comunicación deben ir dirigidos a generar el compromiso de las personas en la trasformación de la organización.

5)    La visión del problema es local, no hay una visión holística y completa del problema: ni en extensión ni en profundidad. 

–       No es un cambio tecnológico es una trasformación organizativa habilitada por la tecnología.

–       No se tiene una visión global del problema: El mercado único de contratación pública europea, interoperable y asequible.

–       Las soluciones son parciales, costosas, y normalmente generan problemas mayores.

Creo que cualquier de los hipotéticos lectores de este blog puede añadir otras causas que dificultan la transición. Si lo consideráis conveniente utilizad los comentarios del blog para comentar las causas por las que la transición a la contratación pública electrónica es tan difícil.

Pero no quiero terminar la entrada sin volver a recordar que el valor que se puede obtener con la transición a la contratación pública electrónica, supera con creces, los costes y riesgos de la propia transición. Hay experiencias que lo demuestran, aunque no sea fácil.

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