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La transformación digital de la contratación pública.

Hay que atacar los problemas desde sus raíces. No podemos solucionar solo los “síntomas”. Las soluciones tienen que abarcar todo el espacio del problema, y la contratación pública tiene un problema: se ha quedado obsoleta en relación con el entorno digital al que da servicio, la sociedad.. (según el prólogo del plan de transformación digital de la AGE y sus Organismos públicos).

La transformación digital es la característica fundamental que marca el inicio del nuevo siglo XXI (vamos un poco retrasados). Y la contratación pública tiene el volumen y la importancia más que suficiente como para verse afectada por el signo de los tiempos: la digitalización de todo.

Cualquier sector que “sufre” un proceso completo de digitalización, experimenta un cambio radical en su modelo de negocio, en su progreso y en la forma en la que los clientes, usuarios y proveedores acceden y utilizan sus bienes o servicios.  El progreso de cualquier sector digitalizado es exponencial debido al tratamiento digital de los datos que el propio negocio y sus procesos generan.

El contexto digital de la sociedad .

Además del documento comentado de la estrategia TIC  de la AGE, en esta entrada de Somos Digitales, nos cuentan como La república francesa, consciente de que el siglo XXI es el siglo de la transformación digital, con todo lo que ello significa, está abordando, con una consulta previa a sus ciudadanos la ley de la república digital francesa.

Pero no es el único ejemplo, ni siquiera del sector público. El sector privado tiene ejemplos múltiples.

El servicio de contratación pública en contexto.

Una de las bases de este proyecto de ley en Francia está en proporcionar a nivel europeo la interoperabilidad de las plataformas digitales que propicien el mercado único digital.

La contratación pública es, en mi opinión, un ejemplo de primer orden en este terrero. Desgraciadamente la Comisión Europea no tiene el mandato explícito de poner en marcha una interoperabilidad real en la contratación pública. La Comisión ha establecido el Qué (la obligatoriedad del formato electrónico) pero no ha impuesto ni negociado el Cómo: productos homologados, servicios, herramientas, formación y soporte.

El servicio de contratación pública tiene un camino hacia la transformación digital que pasa por las siguientes fases:

  • Transición al formato electrónico
  • Formación y Capacitación de los agentes.
  • Interoperabilidad de las soluciones.
  • Diseño colectivo y participativo de la transformación digital del servicio de contratación en base a los resultados emergentes.
  • Nueva forma de gestión integral-digital de la contratación pública

El primer problema es el que nos tiene atascados. Y es el más fácil. No hay una transición real al formato electrónico de la contratación pública. No hay planes que permitan realizar esta transición y sin este formato no se producirán las formas emergentes de gestión digital que pueden ayudarnos a llevar a cabo el resto de las fases. Hay obligatoriedad del formato electrónico pero no hay obligatoriedad de utilizar los estándares, herramientas y servicios que habilitan la interoperabilidad.

Las personas

La formación y la capacitación de las personas es una de las claves. Pero no es solo una formación en el formato electrónico, es una formación en estar preparados para actuar en función de los resultados que emerjan. El futuro no se puede predecir, pero podemos prepararnos adecuadamente para poder diseñarlo de forma compartida y sobre todo inclusiva. Y esta es la clave. Una de ellas.

En esta entrada de trabajo colaborativo se dan unas pautas concisas, que pueden funcionar en el ámbito del sector público para avanzar en los cambios y la innovación a través de la colaboración horizontal entre los agentes que intervienen en este caso en la contratación pública. 

Los resultados esperados – el futuro es emergente y (no) se puede diseñar..

Lo digital no es mejor por ser digital es mejor porque nos permite cambiar de forma radical nuestra forma de generar nuevas opciones sociales, políticas, económicas… y sobre todo porque lo digital nos ayuda a tomar decisiones informadas…. Con datos y el conocimiento (la traza) de cómo se han obtenido (el proceso).

El camino de la transformación

El conocimiento surge de la acción y se reutiliza en la acción mediante un proceso previo de análisis, asimilación, refinado y gestión. Por tanto la acción es la única capaz de producir conocimiento y ser realimentada por él. Sin acción no hay conocimiento. Sin conocimiento la acción está condenada al castigo de Sisifo (el eterno retorno). Podemos formular hipótesis, pero solo la acción nos permite refutarlas, falsearlas, o validarlas. Y seguir construyendo.

En el caso de la transformación digital no es fácil porque desconocemos lo que aún ignoramos. No, no es un juego de palabras: no sabemos lo que no sabemos. Y hay que innovar, estar preparados para organizar y tratar con los resultados que vayan emergiendo. Y esto en un tipo de organizaciones (el sector público) que no es muy proclive a este tipo de experimentos. ¿O sí?. ¿lo ha planteado alguien?

Las tendencias

La nueva realidad tecnológica económica y social, va más allá de las soluciones de eficiencia, eficacia y efectividad que se han promovido hasta ahora.

Hay una tendencia en las organizaciones a generar valor  permitiendo el intercambio directo entre los productores y los consumidores (compradores y proveedortes). Esto se materializa a través de plataformas que permiten buscar, encontrar y fijar el valor de forma ágil y transparente. (No,  no es la subasta electrónica).

Otra tendencia interesante es la de diseñar las implantaciones con marcos metodológicos basados en las personas como design thinking. Este marco ha pasado del diseño de los productos y servicios al diseño de actuaciones que tengan en cuenta a las personas.

Una reflexión 

La transformación digital de la contratación pública no se va a conseguir atacando los síntomas, o haciendo solo lo que  nos indican las leyes y reglamentos literalmente. Las leyes y los reglamentos no son capaces de entender lo que está emergiendo. Y por tanto no pueden liderar los cambios, solo pueden permitirlos…

Los líderes del sector público tampoco conocen donde nos llevará la transformación digital y sus principales elementos: analítica, móvil, en la nube y social,. Y no lo conocen porque no hay experiencias, el futuro no se puede reglamentar…

Los agentes que intervienen, tienen la capacidad de “construir” el futuro pero partiendo del conocimiento que alimente su creatividad, y les permita diseñar y experimentar con nuevas herramientas y nuevos entornos. Pero este conocimiento nace de la experimentación (entendida como el aprendizaje a través del manejo de cosas nuevas).

Cada vez hay más signos que nos indican el camino, pero no lo alumbran. Cada vez hay más manos, mentes y corazones, que piden un cambio, pero no saben definirlo. Cada vez hay más personas, instituciones y sociedades que son conscientes de que su vida, sus instituciones y su sociedad no están alineadas con los tiempos… que esto no funciona bien del todo. Que se requieren ajustes… pero que no tenemos una idea clara de qué y cómo ajustarlo.

No es un camino fácil. Llevamos cerca de 20 años tratando de hacer la transformación digital del servicio de contratación pública. Primero atendiendo a los productos y servicios, después la legislación, a continuación con los cambios organizativos y la interoperabilidad, … y por último con el sentido de cambio profundo que supone la introducción de la gestión digital en cualquier sector. (ya conocen ustedes los ejemplos de la industria de la música, los medios, la automoción, la energía, la banca, las finanzas, el entretenimiento,  la tecnología, la medicina, la educación…… ¿sigo?)

Pero, aunque nos hemos equivocado tratando de atacar los síntomas (corrupción, ahorro, eficiencia, transparencia… ) es hora de entender que el cambio, la transformación, tiene que empezar desde las raíces. Tiene que ser un cambio global e integral, que armonice de nuevo el servicio de contratación pública con el contexto social al que este servicio proporciona los reequilibrios y las palancas de progreso sostenible que la sociedad necesita. Si no lo conseguimos, habremos perdido una buena ocasión para hacer el cambio real de siglo XXI…….

La clave de todo esto está en las personas, en su interior. Y la cuestión es ¿cómo hacer que ese interior aflore en muchas personas a la vez…?

Una respuesta a «La transformación digital de la contratación pública.»

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