LOS COSTES OCULTOS DE LA DIGITALIZACIÓN INTEGRAL DE LA CONTRATACIÓN PÚBLICA.

Creo honestamente que casi cualquier progreso o mejora que se lleve a cabo en el servicio de contratación pública requiere que previamente se lleve a cabo, si aún no se ha hecho, un proceso de digitalización integral del servicio. La digitalización integral no es el destino final, solo es la base desde la que se pueden mejorar los resultados.

Una digitalización integral del servicio de contratación requiere digitalizar todas las fases del procedimiento: planificación, preparación, licitación, ejecución y evaluación. Desde 2017, año en el que se traspusieron las directivas comunitarias de contratación de 2014, la única fase que se ha digitalizado de forma generalizada ha sido la fase de licitación (publicación, licitación y adjudicación). Hubo un encuentro de expertos europeos en la Universidad de Alcalá de Henares en 2015, donde propusimos tanto a las instituciones españolas, como a la Comisión Europea que se obligará la digitalización en todas las fases. Pero fue una petición no atendida.

La digitalización integral es la fase previa para la trasformación digital(hacer una transformación del proceso en base al formato digital) y es la fase necesaria para la DATIFICACIÓN. (Utilizar los datos para mejorar el proceso de la toma de decisiones (predicción), que podrían conducirnos con mayor probabilidad a conseguir los resultados esperados.

La digitalización no tiene un costo muy grande. Debe hacerse de forma “canónica”:

  1. Primero hacer un estudio de la ontología de los conceptos claves de la contratación.
  2. Un modelo entidad-relacion coherente con dicha ontología, y
  3. Posteriormente hacer que las aplicaciones utilicen estos modelos para generar los documentos, notificaciones, trámites y expedientes (en formato digital)que dan “cuerpo” y veracidad a todo el proceso de contratación.

(Coleccionar pdf’s en una carpeta no es digitalizar: Es coleccionar pdf’s.)

Además, la tan traída y llevada Inteligencia Artificial Generativa, necesita datos de calidad, continuos y conectables para poder ofrecer las mejoras de productividad que todos los consultores alaban. Sin datos no hay diversión. 

Pero la digitalización integral tiene costes ocultos. ,En este artículo de Frank Sonnenberg se ofrece una lista de verificación de los posibles costes ocultos de nuestras decisiones. La decisión de acometer la digitalización integral de la contratación pública en cualquier organismo público tiene costes ocultos que hay que considerar.

Algunos de estos costes pueden ser, entre otros, los siguientes:

  • Liderazgo adaptativo que consiste en proponer y proporcionar dirección y medios para que los agentes vean un camino posible y se venzan las resistencias al cambio del statu quo.
  • Gestión del cambio y aprendizaje en un entorno administrativo que suele tener una cultura de clara aversión al riesgo y sin incentivos claros para introducir mejoras
  • Gestión del comportamiento que supone hacer las cosas de otra forma que requiere un saber y un saber hacer (competencias y habilidades) que hay que adquirir mas allá de la formación. Es un cambio cultural.

Estos no son costes que se identifiquen en las decisiones de la digitalizaicón integral, y que no suelo encontrar en los pliegos de prescripciones técnicas, ni en los organismos pequeños ni en los grandes.  Lo máximo que veo es la formación con un entre un 5 % y un 10% del presupuesto de licitación. Pero la formación no es un coste oculto, ni salva los proyectos de digitalización integral. De hecho todo el mundo piensa en ella. Pero no es suficiente.

Y además de esto, creo que ahora nos enfrentamos a un cambio considerable en los tres elementos que propician el desempeño de la contratación: procedimiento, personas y tecnología. Estos tres elementos van a tener una marcada evolución a la que todos deberemos adaptarnos en todos los órganos de contratación:

  • El tribunal de cuentas Europeo nos informo a finales del año pasado que no se están consiguiendo los objetivos propuestos con las nuevas directivas de Contratación por parte de la Comisión, y hace un llamamiento para enmendar esta situación. Pista para mejorar: necesitan más y mejores datos (Espacio de Datos de Contratación Pública)
  • En los próximos 5 años se van a jubilar una cantidad importante  de los funcionarios públicos que más conocimiento tienen. En contratación pública también. Y esto hará que se pierda capital intelectual. Se ha insinuado la posibilidad de utilizar la inteligencia artificial para intentar paliar estos efectos negativos. Pero la inteligencia artificial necesita datos y conocimiento específico que se obtienen de la digitalización integral (canónica).
  • Por último, estamos asistiendo a una revolución tecnológica que no tenemos claro donde acabará: la inteligencia artificial generativa también se puede aplicar para incrementar la productividad del servicio de contratación pública pero se requieren personas con competencias y habilidades. Competencias y habilidades que, por cierto, no aparecen en el marco europeo de competencias en contratación pública ni en el marco español tampoco. Y se necesitan sistemas de información actualizados no solo para la digitalización, también para la DATIFICACIÓN y para adoptar la inteligencia artificial generativa en la contratación pública en la forma que se considere más conveniente.

Bien, por concluir, es verdad que hay costes ocultos en la digitalización integral, pero si nos paramos a pensar es probable que estos costes ocultos nos proporcionen los “ingresos visibles” que necesitamos y que solo podemos alcanzar a través de la digitalización integral de este servicio.

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