Los objetivos de la contratación pública electrónica.

Están apareciendo  muchas  noticias (esta, esta y esta) alrededor de los posibles ahorros que podrían obtenerse si se realizara la contratación pública en formato electrónico.

Hay que tener en cuenta que el formato electrónico no es la causa directa del efecto sobre  los posibles ahorros en las compras públicas. Es sólo una condición necesaria y previa. La contratación pública electrónica puede representar una palanca de productividad, competitividad e innovación del tejido productivo (administración y empresas) alrededor del servicio de retorno que representa la función de las compras públicas, o ser un sumidero de recursos sin obtener beneficios claros ni mejoras en este servicio de retorno..

En la entrada anterior hemos intentado dibujar un espacio del problema y en la siguiente entrada hablaremos de las posibles soluciones. Estas soluciones no serán todas uniformes, sino que estarán relacionadas directamente con los objetivos que pongamos como prioritarios a la hora de abordar el problema de la contratación pública electrónica.

Dependiendo de los objetivos cuantificables y sus indicadores, nosotros mismos y sobre todo, los demás agentes necesarios en la trasformación que vamos a plantear y a los que hay que comunicar lo que queremos conseguir (plan de comunicación), entenderán mucho mejor nuestras decisiones y nos ayudarán a conseguir estos objetivos.

Para ello estos objetivos tienen que ser explícitos (estar muy bien definidos, cuanto mejor definidos más fácil será su consecución) y ser cuantificables (que tengan métricas que permitan identificar que se han alcanzado los objetivos y en qué medida).

La naturaleza de los objetivos de la contratación pública electrónica puede ser muy variada pero normalmente se moverá en torno a algunos de los objetivos generales siguientes:

OBJETIVOS  GENERALES (Deberían de ser explícitos y cuantificables), se relacionan algunas posibles medidas necesarias para conseguir el objetivo.

–         Ahorro de presupuesto: se puede conseguir con métricas como

  • Aumento de un X % de la  concurrencia
  • Incremento de un x % de la competencia
  • Aumento en X % de las opciones de “sourcing” (proveedores conocidos que pueden suministrar el bien o servicio)
  • Aumento X % de la capacidad de negociación en contratos de valor añadido

–         Eficiencia Operativa

  • El 100 % de la orgnización sigue el manual de contratación de los procedimientos de contratación y se aumenta en un X % el número de expedientes electrónicos en la administración y el Y% en los proveedores.
  • Se entregan todas las herramientas necesarias con la calidad suficiente para poder ser utilizadas desde el momento inicial de la puesta en marcha de la contratación en formato electrónico (en la administración y en las empresas).

–      Mejora en la planificación de las Compras

  • Análisis de las compras de la organización, y planificación de las compras con gestores especializados par obtener ventajas financieras y de rendimiento
  • Sourcing de proveedores con  acuerdos marco o sistemas dinámicos de adquisición que permitan la mejora continua de suministros y ofertas

–        Innovación tecnológica del tejido productivo.

  • Acceso Electrónico a toda la oferta pública de la organización
  • Puesta a disposición de las empresas de herramientas que permitan una relación electrónica con la administración
  • Acceso del tejido productivo local a ofertas de otras administraciones utilizando las mismas herramientas y métodos de acceso que en la contratación propia.

–         Acceso de las PYMES a la contratación pública

  • Segmentación en lotes accesibles para las PYMES de los grandes contratos.
  • Disminución del régimen de subcontratación

Podríamos ir desgranando más objetivos relacionados con la contratación pública electrónica, pero lo importante es definir cuales son los que se persiguen con los proyectos que pongamos en marcha.

En función de esta definición deberán ser los proyectos resultantes y  se deberán  focalizar los recursos para conseguir las metas declaradas. Y no otras.

Un error en el que suele caerse es pretender cubrir todos los objetivos con un único proyecto. Esto no suele pasar. Es más, normalmente no se consigue ninguno cuando se intentan conseguir todos.

Se puede hacer una planificación estratégica global para alcanzar paulatinamente todos los objetivos pero nunca de golpe.  Esta planificación global nos puede servir de guía y de contención para aquellos agentes que quieren conseguir todo y no son capaces de priorizar adecuadamente y de hacer que los objetivos sean asumibles para las personas dentro de la organización (un acicate que no genere falsas expectativas).

La trasformación requiere el foco y la priorización. Ya es bastante cambio el que supone la trasformación al formato electrónico.

En una próxima entrada hablaremos de las posibles soluciones en función de los objetivos y  de las competencias que hay que tener en cuenta para que las personas encargadas de la contratación pública puedan realizar la TRANSICIÓN al formato electrónico.

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