Primeras impresiones acerca del libro verde de contratación pública

En una primera lectura rápida del libro verde de la Comisión Europea para la modernización de las normas de la contratación pública en la Unión Europea me han venido a la mente las siguientes impresiones que comparto en esta entrada:

–         Se vuelve a cambiar la normativa para adecuar la contratación pública al nuevo entorno y los nuevos  tiempos. Empecé en el 1998 a estudiar la ley de compras públicas y no ha parado de cambiar desde entonces. Yo la estudio para implementarla en sistemas de información, lo que implica que no tengo un conocimiento profundo y constante de la normativa,  pero las personas que la aplican y la deben entender para contratar o licitar con la administración no creo puedan mantener este ritmo constante de cambios.

–         A parte de la eficiencia y eficacia internas del comprador (el sector público) se quiere conseguir dinamizar el tejido productivo sobre todo el de las PYMES, ya que son las que generan empleo y representan la gran masa de proveedores de la administración.

–         Se quieren abarcar además, a través de la contratación pública electrónica objetivos más relacionados con necesidades sociales que con el fin de la contratación pública: proveer de bienes  y servicios a la sociedad. Este aspecto que viene siendo habitual, puede hacer más difícil el paso de una contratación pública basada en una función administrativa (se sigue un procedimiento) a una contratación pública más orientada al objetivo de eficiencia y eficacia y el resto de objetivos.

–         Hay un cierto espíritu que indica que se ha tomado conciencia de la importancia de este servicio de retorno, y se quiere utilizar para una mejora un tanto ambiciosa y algo alejada de la realidad de la contratación (las personas que contratan y sus proveedores)

En estas primeras reflexiones encuentro algunas “ausencias” que a lo mejor cambian con una lectura o estudio más detenido del libro verde y más tiempo para madurar  la situación y poder contribuir respondiendo a las preguntas que en e Libro Verde se plantean. Lo que echo en falta es lo siguiente:

–         No hay una mención expresa a que el entorno donde se desarrolla la contratación pública, la sociedad, ha cambiado. El siglo XXI no tiene las mismas condiciones que el siglo XX. La red (Internet) no es una herramienta  neutral, no deja las cosas iguales, y la contratación pública se va a ver afectada por la red, pero no se tiene en cuenta, o al menos no de una forma explícita.

–         Los cambios, algunos de gran calado, parece que deben ser asumidos sin más, como si las leyes fueran automáticas, que no van a requerir una TRASFORMACION tanto del procedimiento como del conjunto de herramientas que se van a necesitar para llevar a cabo dicha TRASFORMACION.

–         No termino de entender (y no digo que sea peor) pero me surge la duda en relación a por qué se han tratado dos problemas convergentes y desde mi punto de vista complementarios, con sendos libros verdes: la contratación pública electrónica y la contratación pública. No creo que la contratación pública pueda seguir siendo no-electrónica, ni creo que no vaya a ser influenciada por el  efecto denominado  “paréntesis Gutemberg”, habida cuenta de que las nuevas generaciones ya están inmersos en el  entorno nuevo que se materializa en la red, pero siguen teniendo la necesidad de realizar una sociedad que se dote de bienes y servicios (contratación pública).

–         Al no haber conexión entre la TRASFORMACIÓN al formato electrónico (la contratación pública electrónica) y la TRASFORMACIÓN de la norma al nuevo contexto social (la contratación pública) no se tienen en cuenta los efectos que estos cambios van a implicar en estas dos TRASFORMACIONES, y por tanto, es como si no existiera el problema. Sin  embargo, al menos en mi experiencia, es el problema mayor: la necesaria metamorfosis de las personas que hacen la contratación pública para entender que el entorno ha cambiado, que el conjunto de herramientas que utilizaban para solucionar los problemas habituales (la cultura) han cambiado, y que tienen que capacitarse en la utilización del nuevo conjunto de herramientas (el formato electrónico) y que estos cambios alteran el equilibrio de poder y la forma en que este poder se ejerce:

  • La corrupción ya no se combate con el procedimiento, se combate con la trasparencia que puede habilitar de forma distinta con  el formato electrónico,
  • La concurrencia no se consigue con la publicación en boletines sino en páginas web, y sistemas de información que ayudan y agilizan el proceso.
  • La igualdad de trato no es un fenómeno que se persiga en base a la buena voluntad de un decisor sino a fórmulas matemáticas que pueden adjudicar de forma objetiva (en función de criterios dados, los criterios sí son subjetivos y se definen por políticas de compra) de forma que el mérito es objetivo en función de los parámetros que públicamente se establecen y no en función de un criterio subjetivo que pudiera ser perfectamente loable, pero que no era necesariamente  público.

–         Este último punto me lleva a la impresión más inquietante. La que me dice que aparentemente los especialistas en contratación pública en el ámbito legal y los especialistas en tecnologías de la información que conocen la contratación pública siguen sin tener una coordinación “fuerte”. Este hecho lo he visto reflejado con una crudeza muy grande en la generación de los estándares en el CEN durante estos tres últimos años. Las personas especializadas en tecnologías apenas hacen esfuerzos por acercarse al entorno jurídico y las personas especializadas en el mundo jurídico no se acercan demasiado al mundo de la tecnología. Esta situación de cierta “incomunicación” puede en algún caso producir que situaciones jurídicas que pueden resolverse fácilmente entendiendo la tecnología no se solucionen de la forma óptima y por supuesto también sucede con igual intensidad el caso contrario: se aplican soluciones tecnológicas a situaciones jurídicas que con un mínimo cambio en el requerimiento jurídico (sin cambiar el objetivo) pueden ser mucho más lógicas en su implementación técnica. Son los eternos problemas de la comunicación que no solo tienen que ver con el idioma.

En fin, creo que es conveniente realizar varias entradas en el blog explicando los distintos apartados de este nuevo libro verde y buscar (perseguir) vuestra participación y comentarios para alcanzar el objetivo de la doble TRASFORMACIÓN (al entorno y al formato electrónico) de la contratación pública, que como he dicho antes en mi opinión debería de ser una única TRASFORMACIÓN con las dos caras.

Si te interesan estos temas únete a la red formal de contratación pública electrónica

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Por mcanno

Especialista en Tecnologías de la Información aplicadas a medios de pago, comercio electrónico y contratación pública

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