La perfección en la transición a la contratación pública electrónica

En una reciente entrada en el blog de Javier Megias nos habla de la nueva tendencia: la innovación frugal.

Es una tendencia que se complementa  de forma coherente, a mi modo de ver, con el concepto que quiero desarrollar alrededor de la  implantación ágil para la transición a la contratación pública electrónica.

El concepto de innovación frugal se aplicaría a los productos que vamos a utilizar en la transición a la  contratación pública electrónica y básicamente consiste en tratar de utilizar productos con funciones que permitan el formato electrónico en todas las fases del proceso de contratación sin añadir ningún elemento accesorio o innecesario.

Como dijo Antoine de Saint Exupery “La perfección no se consigue cuando ya no se puede añadir nada más, sino cuando ya no se puede quitar nada más”.

En relación a la implantación ágil, el concepto es tratar de dar pasos cortos, rápidos y seguros. Analizando detrás de cada paso cual es la mejor ruta para alcanzar los objetivos propuestos. En contraposición a la formar clásica de planificación donde colocamos actividades que se suceden unas a otras sin contemplar los resultados. Este tipo de planificación es buena cuando estamos ante problemas repetitivos y predictivos (sabemos el resultado y la forma de conseguirlo).  Sin embargo en la transición a la contratación pública electrónica, podemos intuir el resultado (otros lo han conseguido) pero no conocemos la forma precisa de reproducirlo. No hay una secuencia predictiva y por tanto no se pueden planificar todas las fases de forma exacta. Sólo la siguiente, a partir de la experiencia y el resultado de la anterior.

Desde mi punto de vista estos dos principios

  •  innovación frugal
  • implantación ágil

Deberían de ser tenidos en cuenta a la hora de decidir sobre los productos y servicios iniciales que vamos a aplicar para iniciar el proceso de la transición a la contratación pública electrónica.  Sobre todo en organizaciones con un presupuesto y plazos ajustados.

Todo ello, sin olvidar que antes es necesario, definir los objetivos de la organización, diseñar una estrategia general de la transición, y delimitar una serie de planes y proyectos que nos permitan como organización prepararnos para una trasformación  de tal calado.

Con los objetivos, estrategia, planes y proyectos en mente y bien comunicados a toda la organización, podemos establecer una estrategia de las tecnologías de la información necesarias que vamos a aplicar para capacitar al resto de los elementos de la organización.  Y es ahí donde deberíamos de aplicar productos y servicios simples. Tan simples como podamos. Casi perfectos.

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Las posibles novedades en las directivas comunitarias de contratación pública

En una conferencia a finales de  septiembre sobre estos temas  se han hecho algunos comentarios por parte del Sr.Abilio Pereira, administrador de la Comisión Europea,  sobre las posibles futuras reformas en las directivas europeas de contratación pública. Cambios que como sabéis estaban previsto que se propusieran por parte de la Comisión Europea a finales de este año.

Entresaco los aspectos que me han parecido más relevantes, a partir de la publicación de  este artículo sobre esos posibles futuros cambios de la directiva europea de contratación:

–         Tratará de mejorar la profesionalización del comprador público

–         La Comisión establecerá también un órgano de supervisión de la contratación pública en cada Estado miembro.

–         Seguirá adaptando los procedimientos a las necesidades de los compradores

–         Continuará con la mejora del acceso a la contratación pública de las PYME y las empresas innovadoras

–         Insistirá en la simplificación de los procedimientos 

–         Relajará la utilización de la contratación pública con fines estratégicos

–         Reducirá  los documentos a presentar a través de la generalización de declaraciones juradas y creando un pasaporte europeo para la contratación

–         Fomentará la desmaterialización (el formato electrónico)  por ejemplo, proporcionando procedimientos completamente sin papel para central de compras y simplificar el funcionamiento de los sistemas dinámicos de adquisición.

–         Reducirá de los plazos para la presentación de ofertas

–         Fomentará los contratos negociados en un entorno de máxima trasparencia.

 Además se ha recordado que probablemente estas propuestas se presente a  finales de este año  por parte de la Comisión Europea.

Aparentemente no aparece. o al menos no se ha mencionado en el artículo, por parte de la comisión la posibilidad de establecer la obligatoriedad del formato electrónico en la contratación pública.

 En mi opinión, son pasos en la dirección adecuada, probablemente con un ritmo algo lento, para el contexto que estamos viviendo y teniendo en cuenta que las tecnologías de la información en la contratación pública (el formato electrónico) pueden elevar la productividad del 20 % del PIB europeo. Y esto es una oportunidad que en mi opinión no deberíamos dejar pasar, o mejor dicho no deberíamos demorar.

Es cierto que no es fácil, como ya se ha demostrado, pero no menos cierto es que es posible, como también se ha demostrado. Europa, y especialmente España, necesitan aumentos de productividad basados en el uso adecuado de las tecnologías de la información. Y la contratación pública electrónica es una oportunidad clara de conseguirlo, consiguiendo además los beneficios propios del formato electrónico en este servicio de retorno.

Y con esto no quiero olvidarme de las razones fundamentales para la trasformación al formato electrónico, que siguen siendo transparencia, concurrencia e igualdad de trato. Lo que apunto es que además de estos beneficios, están la competitividad y productividad de un tejido productivo europeo que tiene mercados parciales y aislados con falta de productividad y falta de competitividad.

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Las demandas de tecnología que hacen los usuarios en la implantación de la contratación pública electrónica.

Uno (entre los numerosos) problemas a los que hay que enfrentarse a la hora de implantar la contratación pública electrónica es gestionar la demanda de los usuarios. Cómo los usuarios piensan que pueden utilizar los sistemas de información para realizar la contratación pública en formato electrónico.

Los usuarios normalmente se fijan es aspectos legales o de procedimiento y como se resuelven determinados casos en el formato electrónico. Buscan una simetría con el formato papel, que no es exacta porque el formato electrónico no tiene las mismas características. Y a menudo se quedan en el matiz de esta falta de simetría y dejan de sacarle partido al formato electrónico.  Y así desaprovechan las ventajas que la tendencia actual (más que una tendencia es una necesidad clamorosa)  de pasar de que la contratación pública sea un procedimiento administrativo a que sea una actividad económica de primer orden para luchar contra la crisis, y con la especialización que ser requiere y los beneficios que reportará en ese aspecto (y en otros)  el mencionado formato electrónico.

Quiero recordar aquí las palabras del comisario europeo responsable de mercado interior y servicios Michel Barnier, en el lanzamiento de un nuevo soporte de la Comisión al despegue de la contratación publica electrónica el 29 de Julio pasado: la contratación pública electrónica es el futuro de la contratación. Proporciona unos mejores resultados en la contratación, reduce las pérdidas y los errores, y ayuda a los compradores públicos a gestionar transacciones complejas. En 5 -10 años la mayoría de la contratación pública será electrónica. Tenemos que empezar a prepararnos para este cambio ahora. A nivel de la Unión Europea, debemos asegurarnos de que el contexto político y jurídico soporta este cambio. El trabajo de base que estamos lanzando hoy es otro importante escalón para alcanzar la potencia que pueden proporcionar las tecnologías de la información para una contratación mejor.

Unas veces por exceso y otras por defecto, suele ser difícil que exista una visión realista de lo que la tecnología puede y no puede hacer en la contratación pública electrónica.  Se han vendido muchos beneficios en el formato electrónico, y la mayoría de ellos son ciertos, pero conseguirlos no está exento de esfuerzo y sobre todo de buen gobierno de estas tecnologías, para evitar que sean las tecnologías las que gobiernen a la organización, o no se consigan los beneficios esperados.

Sin una formación previa en las características específicas del formato electrónico los usuarios tratan de remedar la utilización del papel en formato electrónico. Los usuarios de todos los niveles, desde la alta dirección hasta los administrativos.

Esta falta de claridad en la demanda hace que los proyectos de tecnologías de la información tengan mayor riesgo. Normalmente y después de muchos esfuerzos de la industria se han conseguido mejorar los aspectos de la provisión de productos y servicios: proyectos, pruebas, desarrollos, entregas, formación …utilizando todos los métodos que se han ido perfeccionando a lo largo de estos años y utilizando los distintos cuerpos de conocimiento normalmente englobados en estándares de la industria (CMMI, PMI, ITIL, ISO20000, ISO27000 …). Pero la demanda y el gobierno de las tecnologías,  aún no esta bien gestionada.

Es por esta razón por lo que se debería empezar a gestionar la demanda de los usos de las tecnologías de la información en dos vertientes (para empezar, es posible que finalmente puedan haber más vertientes a considerar)

–         Que haya un responsable de los requisitos que se demandan a las tecnologías que entienda los conformidades jurídicas que se le van a pedir a la aplicación y sistemas en cuestión y como sacar el máximo beneficio de el uso presente y futuro de esas tecnologías.

–         Que exista un grupo de tecnologías y negocio que pueda valorar de la forma más aproximada a la realidad, los posibles costes, los beneficios, los riesgos y las sinergias de cualquier decisión que se tome respecto de la utilización de las tecnologías de la información.  Estas valoraciones deberían hacerse en un contexto de ciclo de vida total no sólo de ciclo de vida de implantación y uso inicial, sino también de mantenimiento, evolución, y gestión de los servicios de tecnologías de la información.

Los proyectos así considerados, en mi opinión, deberían de huir de uno de los defectos típicos: ya que estamos vamos a hacer esta funcionalidad aunque tengamos que aplazar el lanzamiento (aplazando el uso y la necesaria experiencia temprana para poder seguir decidiendo con conocimiento de causa).  En la contratación pública electrónica hay grandes líneas de actuación pero los detalles no los conoce nadie completamente. Esta razón hace que tratar de tener las especificaciones totales del sistema antes del  inicio de los desarrollos sea posponer «ad infinitum» su uso. Hay y habrá grandes dosis de innovación y descubrimiento en la implantación de la contratación pública electrónica. NO ESTÁ TODO ESCRITO.

Sin embargo hay muchas cosas que se pueden hacer en contratación pública electrónica aunque no se tengan todos los detalles de todos los procedimientos. Y hacerlas puede reportar conocimientos, experiencias, formación, capacitación, y beneficios directos  para la función de compras (más concurrencia y mejores precios).  No iniciar actividades que se pueden hacer y esperar a que todo este definido nos puede condenar  a mantener los manguitos y el tintero (los papeles) hasta dentro de muchos años.

Por el otro lado, el lado del proveedor de productos y servicios, pensamos ERRONEAMENTE que el hecho de que un software funcione es equivalente a que sea un software que se pueda usar. Y estos conceptos no son equivalentes. Un software puede funcionar cuando lo hace funcionar un especialista o la persona que lo ha creado y  es inmanejable (NO SE PUEDE USAR DE FORMA ADECUADA) por personas cuya función y conocimientos no son los de especialista en software sino en contratación.

Por tanto, para que el éxito en la implantación de las aplicaciones de contratación pública electrónica hay que gestionar la demanda de productos y servicios de estas tecnologías con la misma o mayor atención que gestionamos la provisión y entrega de estos productos y servicios. Y gobernara ambos aspectos de las tecnologías: su demanda y su provisión. Esta gestión de la demanda tiene mucho que ver con:

  • formación e información del nuevo formato electrónico,
  • con el sentido común de la toma de decisiones,
  • con la identificación de un responsable propietario del proyecto y su éxito,
  • con las estrategias y decisiones que se tendrán que tomar, y
  • sobre todo con la definición y comprensión de los objetivos para que todos usuarios, clientes y proveedores puedan conseguir el éxito (en los términos que se haya descrito y con los matices que cada uno tenga que aportar).

 

Si seguimos los principios del buen gobierno que la industria de la informática ha puesto recientemente en marcha para rebajar el alto porcentaje de proyectos fracasados, a lo mejor, podemos conseguir que las personas que van a utilizar las tecnologías, entiendan y adopten las mejores prácticas y sobre todo sean capaces de implantar un buen gobierno de las tecnologías (dirección, evaluación y supervisión) para conseguir un uso presente y futuro óptimo de estas tecnologías en el servicio de la contratación pública.

¿Vosotros creéis que la demanda del uso de las tecnologías de la información está bien gestionada en las implantaciones de la contratación pública electrónica, o por el contrario, hay margen de mejora?.

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Modernización de las normas comunitarias de contratación pública

Hace unos días la Comisión Europea publicó una síntesis de las principales opiniones expresadas en las 623 encuestas que fueron respondidas a la consulta pública sobre la modernización de las normas de contratación pública de la UE, que se lanzó en enero de 2011.
Según la Comisión, el concurso público en los mercados de contratación ha hecho bajar los costos en alrededor de un 4%, generando un ahorro de aproximadamente  20 mil millones de €, superando la estimación inicial de 1,7 mil millones de € sobre  los costes directamente asociados con cumplir con las normas de contratación de la UE.

Algunas de las conclusiones clave de esta evaluación de la Comisión Europea las ha  relacionado Conor Maguire (vía PEPPOL) y son:

1.  Existen una serie de puntos de vista divergentes sobre la prioridad que se dado a cada uno de los diferentes objetivos de la prospectiva de reforma que se ha encapsulado en las 114 preguntas planteadas en el Libro Verde de enero sobre la modernización de la contratación pública

2. Hay un amplio consenso en la importancia de la simplificación y flexibilización de los procedimientos (Por ej. Ampliando el alcance para el uso del procedimiento negociado  y reducir el volumen de la documentación que se requiere de los ofertantes).

3. Un fuerte apoyo para mejorar el acceso al mercado, especialmente para las PYME y el fomento de la innovación.

4. Oportunidades para lograr un mejor equilibrio entre los costos del sistema de regulación y los beneficios asociados  – especialmente para las compras de menor valor.

5. Los proveedores transfronterizos sólo representan el 3,5% de el valor de los contratos publicados a nivel de la UE.

6. Hay variaciones muy significativas en la eficiencia de la contratación pública entre los países de la UE, lo que sugiere real potencial para mejorar la contratación a través de la alineación con las prácticas de los Estados miembros más  avanzados.

7. Existe una tendencia hacia la concentración de la contratación pública en manos de pocas autoridades, entre ellas organismos especializados en la compra (como por ejemplo centrales de contratación).

8. Que las PYME puedan tener acceso efectivo a la participación en los contratos por encima del umbral.

9. Opiniones muy variadas sobre el uso estratégico de las contrataciones públicas para alcanzar los objetivos no económicos (por ej. La compra verde y las consideraciones de política social).

La Comisión Europea organiza una conferencia en Bruselas el próximo jueves (30 de junio) en el que se debatirán puntos de vista sobre las posibles orientaciones para la reforma de la UE directivas sobre contratación pública, así como una conferencia sobre contratación pública en Maastricht (NL) del 20 al 23 de septiembre.

La Comisión publicará un nuevo proyecto legislativo de contratación en la UE a finales de 2011.

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Sobre el libro verde de modernización de las normas de contratación pública y su relación con la contratación pública electrónica

Después de repasar más detenidamente el libro verde para la modernización de las normas de la contratación pública me gustaría compartir las siguientes reflexiones en la relación existente entre este libro verde y la necesidad de la implantación de la contratación pública electrónica, abordada en este otro libro verde.

 

En un primer momento pensé que hubiera sido bueno haber confeccionado un único libro verde que tuviera los dos objetivos: la modernización de las normas y la generalización del formato electrónico.  Pero después de pensarlo detenidamente, creo que estaba equivocado. Es mejor hacerlo de forma separada, por los argumentos que describo a continuación:

  1. La modernización de las normas tiene un ritmo que si nos fijamos en el anterior libro verde de 1996 su resultado final ha tardado 12 años.  (se publico en 1996, se hizo una propuesta de directiva en 2000, se aprobó la directiva en 2004 y se traspuso y aplicó a la legislación estatal en el 2008, tiempo total de cambio 12 años) . Sin embargo el ritmo de adopción de la contratación pública electrónica no puede esperar 12 años. Tiene que ir implementándose y a partir de las experiencias promover cambios legislativos.  No al revés.
  2. Los cambios, la trasformación que se va a llevar a cabo, tiene las siguientes dimensiones: Personas, procesos, estructura y tecnología (siguiendo la norma ISO 38500 de Gobierno de las TI). La contratación pública electrónica afecta sobre todo a las tecnologías pero para realizar el cambio de forma efectiva hay que entender que las personas, las estructuras, y los procesos deben ser cambiados, deben participar activamente en el cambio. Y por tanto debería de tenerse en cuenta la modernización de las normas pero a la luz de las verdaderas necesidades que el nuevo formato revele y que no es fácil intuirlas hasta que no se obtengan las experiencias de su  utilización.
  3. En la modernización de las normas de contratación se tratan diferentes cuestiones algunas son de gran calado organizativo y normativo y otras son valores en unas variables (Umbrales) pero que pueden conllevar mucha coordinación política. Vamos a repasar los capítulos del libro verde de modernización y comentar su relación con la implantación de la contratación pública electrónica:
    1. En el capítulo 1 sobre las normas de contratación pública donde se tratan las actividades de compra, los contratos públicos y los compradores públicos, no entiendo que los cambios normativos afecten de forma trascendente a la implantación de la contratación pública electrónica.    Siempre hemos de tener presente que la contratación pública electrónica en sus cuatro áreas: Archivo,  Relación, Tramitación y Explotación la parte más estándar (necesitan interoperabilidad absoluta) serán el Archivo y la Relación, y la parte más personalizable Tramitación y Explotación).  Por tanto el capítulo 1 que afecta considerablemente a la Tramitación y no a la Relación puede considerarse con poca influencia para la implantación de la contratación pública electrónica (tiene una componente de globalidad absoluta para no segmentar los mercados con formatos electrónicos no-inteoperables).
    2. En el capítulo 2, donde se tratan la modernización de los procedimientos e instrumentos específicos para los pequeños poderes adjudicadores si tocan más al área de Relación con los proveedores y puede afectar sensiblemente a la implantación de la contratación pública electrónica. También se trata de la cooperación dentro del sector público y herramientas adecuados para la agregación de la demanda/ y contratación conjunta. En estos capítulos la forma de relacionarse con los proveedores a través de centrales de compra o sistemas de agregación de la demanda sí que tiene que ver más que con la implantación de la contratación pública electrónica, con la utilización de las ventajas del formato electrónico para obtener ventajas de la demanda y capacidad de compra de las administraciones públicas. Es decir tiene que ver más con las potencialidades del formato electrónico y posibles arquitecturas de negocio que con el propio formato electrónico.  Por tanto puede ser algo que se generalice posteriormente a la implantación de la contratación pública electrónica como una opción posible.
    3. En el capítulo 3 se habla de un mercado europeo de la contratación pública más accesible. Este capítulo es totalmente coincidente con la implantación de la contratación pública electrónica. Es decir, no se puede hacer nada de lo que se propone si no se implanta la contratación pública electrónica, y a la vez el cambio normativo debe favorecer esta implantación, por ejemplo con la simplificación de los criterios de selección requeridos para participar en una licitación pública,  a través del mejor acceso de las PYMES a la contratación pública, y asegurando una competencia más leal y efectiva.
    4. En el capítulo 4 se habla de la utilización estratégica de la contratación pública en respuesta a nuevos desafíos. En este capítulo también se entra de lleno en la necesidad de la contratación pública electrónica para poder acometer los objetivos propuestos: que comprar para fomentar la innovación,  como comprar para conseguir los objetivos de la estrategia europea 2020, como comprar para conseguir los objetivos sociales propuestos. Todos estos puntos inciden de lleno en la necesidad de implantar la contratación pública electronica, no pueden ser abordados, sin la capacidad de explotación de datos (business intelligence) que ofrece la contratación pública electrónica.
    5. En el quinto capítulo que trata de asegurar la integridad de los procedimientos, es también coincidente con la contratación pública electrónica ya que el formato electrónico, garantiza la trasparencia, la confidencialidad, la trazabilidad y la auditabilidad,  con esfuerzos infinitamente menores que los necesarios para llevar estas actividades en el formato papel.
    6. Para finalizar el sexto capítulo: acceso a los proveedores de terceros países al mercado de la UE, es también coincidente de pleno con la contratación pública electrónica. Bien es cierto que los grandes contratos pueden tener este nivel de apertura internacional y realizarse en formato papel, no obstante pudiera ser conveniente que las estadísticas e informes de estas actividades también tuvieran un tratamiento como el propuesto para el capítulo 4, sobre los mercados panueropeos.

Bueno de los seis capítulos excepto el primero, un poco del segundo y un poco del sexto, todos los demás requieren o puede ser muy conveniente el formato electrónico para llevar a cabo la modernización de la normativa de contratación pública que se propone.

Por tanto, en mi opinión, estamos ante un problema de Gobierno de las TI, donde las propias TI que siempre tienen objetivos de negocio:

–          Estratégicos. Tener capacidades nuevas, ser capaces de hacer cosas nuevas.

–          Operacionales. Hacer más eficaz y eficientemente lo que hacemos actualmente.

–          Ser conformes a la norma vigente. Cumplir con la normativa al ritmo en que esta cambie.

La contratación pública (el negocio) tiene los tres componentes. La conformidad (perfil de contratante), la mejora operativa (el más con menos famoso) y la estrategia (Estrategia Europa 2020, innovación ….). Las cuestiones son:

  • ¿cuantos cambios normativos son estrictamente necesarios para implantar la contratación publica electrónica ?
  • ¿con la implantación de la contratación pública electrónica podemos afianzar y afinar más los mejores cambios normativos para conseguir los objetivos propuestos. ?

Pero la tecnología no pueden cambiar por sí solas el servicio de contratación pública y mucho menos algo con un volumen que representa el 20 % del PIB de la unión europea, con más de 1 millón de órganos de contratación y con más de 20 millones de proveedores. Es un cambio que requiere personas, estructuras, procesos y tecnología de forma coordinada y conjunta (Decía Nietzsche, y le gustaba recordarlo a Viktor Frankl, que quien tiene un por qué puede soportar cualquier cómo,pero hay que comunicar y explicar el por qué.-).

Además y siempre teniendo en cuenta que el formato electrónico, posibilita, (facilita) la generación de la herramienta estratégica(defines los indicadores que te importan y como conseguirlos) cuadros de mando integral de contratación pública electrónica. A través de esta herramienta, la mayor parte de las preguntas que se hacen en el libro verde puede obtener sus respuestas, por ejemplo, cuando movemos un umbral y obtenemos más o menos concurrencia, mejores o peores precios …… Es una visión clara pero no es sencillo. Lo sé. Pero el formato electrónico es el único que puede hacer realidad esta visión.

No es fácil y no es trivial, no se trata de tecnología, es una combinación de los factores comentados. En mi opinión, y de acuerdo con lo que se menciona en el libro Waltzing with elephants sobre gobierno de TI,  pondría en primer lugar a las personas, porque en la incertidumbre son  las únicas que pueden rellenar los huecos que los procesos, las estructuras, y las tecnologías van a generar cuando se implementen las soluciones iniciales. Sobre todo al principio.

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El espíritu de la modernización en las normas de la contratación pública

Leyendo con detenimiento y atención el preámbulo del libro verde  para la modernización de las normas de la contratación pública podemos extraer el espíritu que subyace en el mismo para aplicar las mejores alternativas a la necesaria modernización de las normas de contratación pública en la Unión Europea. Conocer y entender este espíritu  puede hacernos reflexionar y sobre todo interiorizar, individualmente, sobre la intención y alcance de este proceso de consulta, poniendo nuestras capacidades en estado de alerta. Este conocimiento, después, nos servirá para pergeñar y delimitar los planes de actuación en cada caso concreto: administración, empresas, proveedores de servicios y productos….

Las bases de partida en las que se fundamenta la consulta del libro verde son:

–         Europa no puede quedarse atrás en la economía globalizada del siglo XXI ni puede abdicar de sus logros sociales.

–         Para ello precisa de una coordinación mucho más eficiente de sus recursos y capacidades.

–         Una prioridad dentro de la Europa 2020 es la generación del mercado único, y dentro de este mercado único un paso decisivo es el mercado único de contratación pública.

–         Otros puntos de referencia fundamentales son la Agenda Digital y el Plan de Acción 2011-2015, así como el libro verde de contratación pública electrónica (que en nuestra opinión debería de haber sido coincidente con el de contratación pública, porque la tecnología y el “negocio” , son ya indisociables y se deben complementar, también en las administraciones públicas)

–         La contratación pública puede ser una “herramienta” a disposición de la sociedad que puede ser utilizada para conseguir objetivos, económicos, sociales y culturales.

–         Para conseguir los objetivos de la Europa 2020 es  necesaria la modernización de la política de contratación pública y el  principal mecanismo de modernización es la generalización del formato electrónico en la contratación pública.

Los objetivos

–         Incrementar la eficiencia del gasto público. El famoso “más con menos” del que ya hablábamos en este artículo: la contratación pública electrónica: una palanca para aumentar la productividad, publicado en la revista SOCINFO, en 2004, y que hemos vuelto a comentar en entradas recientes en el blog.

–         Racionalizar los procedimientos a través de la simplificación, este  objetivo es parte fundamental. La simplificación debe ponerse al servicio de las administraciones y las empresas para dar agilidad a todo el proceso. Y se debe de coordinar con el formato electrónico para sacar el máximo partido a este formato y evitar levantar barreras que hagan difícil el acceso y generen ineficiencias en la contratación pública.

–         Aumentar la contratación transfronteriza, como forma de aumentar la competitividad. Recordando que en el formato electrónico no existen las fronteras si utilizamos estándares e interoperabilidad. Por el contrario, si no empleamos estándares e interoperabilidad las fronteras se multiplicarán de forma exponencial (dentro de nuestras propias fronteras)

–         Dotar de herramientas a las administraciones que les permita ser más eficientes. Es posible y es necesario. Hay que desmitificar la utilización de los sistemas de información y el formato electrónico en la contratación pública. Hay que mostrar caminos que pueden ser ágiles y sencillos a la vez. Hay que empezar a tomar decisiones orientadas al resultado posible y adecuado más que enfocadas a la excelencia. Ya habrá tiempo de llegar a la excelencia, vayamos ahora a lo útil dentro de lo posible.

–         Dar accesibilidad a todas las empresas al mercado único de contratación pública. Es el primer nivel de internacionalización que Europa necesita acometer. Es hacer realidad la posibilidad actual del mercado único.

–         Luchar contra el favoritismo y la corrupción. Simplificando y utilizando formatos electrónicos estándares que doten de trasparencia a todo el proceso, eliminando infinitos trámites y proporcionando claridad, trazabilidad y auditabilidad automáticas.

–         Permitir el acceso reciproco a otros mercados públicos. La siguientes fase de la internacionalización, primero la Unión Europea, después y con la experiencia recogida abrir al mundo y ser más competitivos, compitiendo en conocimiento y meritos.

Cada uno de estos objetivos tiene un capítulo sobre los que iremos reflexionando en sucesivas entradas en este blog. Dando opiniones, allí donde tengamos (o creamos tener) criterio suficiente, para contestar a las preguntas que se formulan en este libro verde.

Ahora lo principal, en mi opinión, es entender que si juntamos todas las variables que influyen: Europa 2020, Agenda Digital Europea, Mercado Único, Estándares, y Marco de Interoperabilidad, Plan de Acción 2011-2015,  Libro vede de contratación pública y libro verde de contratación pública electrónica… podemos hacer una composición de lugar que nos permita utilizar los recursos existentes (es posible que sean más o menos de los necesarios) para definir los planes que verifiquen estos objetivos de la forma más eficiente posible. No se trata de generar una estrategia general sobre ¿Cómo hacerlo?, sino generar una estrategia (con el conocimiento preciso) que responda a ¿Cómo podemos hacerlo nosotros, con lo que tenemos, y de la forma más rápida y eficiente posible?. ¿Qué cambios en las normas son necesarios para hacerlo con pasos cortos, seguros y rápidos ? Uniendo los dos ingredientes fundamentales : el liderazgo en la trasformación y la urgencia del cambio.

Ser capaces de dibujar, definir y ejecutar una estrategia, que siempre es específica de cada administración y de cada empresa para entender cómo vamos a ser capaces de poner en marcha todos los elementos de qué disponemos para que nos conduzcan a los objetivos propuestos.  Hay que recordar una vez más que los objetivos son de la Comisión pero los planes son de cada administración, que además de conocer las tendencias sociales, tecnológicas y de evolución deben conocer sus propias capacidades y nivel de madurez para no equivocarse a la hora de plantear las estrategias (saber manejar las expectativas: donde estoy, donde quiero ir, a qué ritmo, de qué forma, con qué ruta…).

A ver en qué medida o con que información podemos contribuir desde este blog a conseguir el conocimiento que nos acerque a la mejor solución posible en cada caso. Para ello vamos a ir comentando con una entrada cada uno de los capítulos donde se comenta y pregunta sobre cada uno de estos objetivos.

En definitiva, el espíritu que he encontrado en este libro verde, es el de animar a todos los participantes, a través de la información, el conocimiento y la participación, para opinar y conocer sobre las posibles reformas de mejora (modernización),  para contribuir a que la teoría que identifica (de forma continua) los beneficios ciertos de la contratación pública, se conviertan en realidad, entre todos.

¿Crees que, aparte, de contestar las preguntas del libro verde, hay alguna otra forma útil de participar, de colaborar, de cooperar, que permita avanzar y conseguir esos objetivos?

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Los peligros en la implantación de la contratación pública electrónica: del más con menos, al menos con más


En  2003 el comisario europeo para la empresa y la sociedad de la información Erkki Liikanen  utilizó en la lección inaugural de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) de título: La administración electrónica para los servicios públicos europeos, la frase “mas con menos” refiriéndose a que las administraciones deberían dar más servicios con menos recursos.

Esta frase, que se ha venido utilizado repetidamente en los distintos Planes de Acción de la Comisión Europea, ha sido planteado de nuevo  en  la modernización del servicio de contratación pública que las administraciones ofrecen a ciudadanos y empresas.

Y este servicio de contratación pública siempre se ha visto como uno de los que mayor beneficios sociales puede ofrecer en su trasformación al formato electrónico, tanto por su volumen presupuestario, como por la cantidad de agentes que intervienen en su gestión y el tiempo dedicado a la misma. Y además, porque la modernización de este servicio  puede representar un  motor o palanca de productividad, al proponer una gestión electrónica de este proceso a los proveedores, facilitando así que las relaciones electrónicas se extiendan en las relaciones de los proveedores entre sí.

Todo esto (utilizando la descripción de Jose Antonio Marina) es la parte de la inteligencia teórica. La parte en la que podemos pensar que se producirá el «más con menos». Pero luego en la vida real, en la inteligencia práctica, vemos que esto se puede fácilmente  trasformar en un “menos con más”.

Desde mi punto de vista estas son las principales causas de los peligros ciertos de caer en el «menos con más» al abordar la trasformación a la contratación pública electrónica.

–         Objetivos sin definir para poder medir el avance. Si los proyectos no tienen objetivos verificables y medibles en contratación pública, será muy difícil determinar que se ha producido una mejora. Sea cual sea.

–         Mayor atención a la infraestructura que al negocio. Se suele caer en la tentación de que si tenemos una infraestructura mejor, los sistemas harán todo el trabajo y no será necesario un esfuerzo personal. El cambio. Y no es así. La trasformación a la contratación pública electrónica requiere el esfuerzo de todos los participantes.

–         Automatización total  del proceso en vez de fomentar, inicialmente,  el formato electrónico. Se tiende a utilizar en exceso las capacidades de flujos de trabajo o herramientas de generación y revisión de documentos (ciclo de vida de los documentos) sin tener en cuenta que incluir complejidad en un entorno (el del formato electrónico) desconocido, o al menos no conocido suficientemente, puede inducir a un mayor trabajo real.

–         Falta de simplificación aprovechando el nuevo formato. Es una de las visiones que hay que tener. En el formato papel es muy difícil conseguir trasparencia en el resultado, y se tiende a tratar la trasparencia como una característica a conseguir  en el momento de ejecutar el trámite. Si embargo el formato electrónico tiene una capacidad de búsqueda infinitamente superior a la capacidad de búsqueda del formato papel,  por lo que se puede “relajar” la transparencia en el  trámite (simplificar) , porque el resultado en formato electrónico siempre es trazable y auditable, casi de forma automática.

–         Decisiones tecnológicas alejadas de la realidad del negocio y sin evaluar las dimensiones de coste, valor, riesgos y sinergias. Tratamos de integrar todo con todo, sin comprobar si las integraciones de sistemas que no han sido definidos para ser integrados, pasan la prueba de someterlos a la evaluación de las dimensiones de valor, costes, riesgos y sinergias, y analizar públicamente dicha evaluación.

–         Falta de liderazgo en la innovación. El cambio siempre requiere liderazgo y sentido de la urgencia. En ausencia de estos dos elementos o de alguno de ellos, no se produce el cambio, aunque se haya producido el gasto en implantar sistemas y aplicaciones tecnológicas. No se producirá el cambio, o mejor dicho no se producirá la mejora. No es lo mismo cambiar que mejorar.

–         Falta de estándares y elementos de interoperabilidad en los sistemas de información implementados que provoquen la segmentación del mercado. Este es el elemento más “derrochador”, porque no solo compromete las inversiones de las administraciones que no utilizan estándares y garantizan la interoperabilidad, sino que comprometen las inversiones de los proveedores que se relacionan con ella.

–         Centrar los esfuerzos  en la adquisición de sistemas, y aplicaciones más que en la trasformación cultural que empuje el cambio. Este es un elemento  más sutil que nos hace pensar que por el hecho de implantar o instalar sistemas de información obtendremos de forma automática los beneficios que la industria proclama. Y no es así. Por ejemplo: el ahorro de costes no se produce por el formato electrónico, sino por el aumento de concurrencia y competencia que pueden estar soportados por el formato electrónico. Siendo el formato electrónico la causa y no el efecto.

–         Responsabilidades aisladas y falta de coordinación interdisciplinar. Este elemento es también muy notable. Dejamos esta trasformación en manos de un departamento: Tecnología, Contratación, Intervención.. Y es una trasformación que debe ser liderada aunando las voluntades y los esfuerzos de muchos departamentos.

Todos estos elementos son, por sí mismos, inhibidores del “más con menos” y por tanto facilitadores del “menos con más”. Si a la hora de implantar la contratación pública electrónica, se observan uno, o  varios de ellos en el ambiente, hay un alto grado de probabilidades de que se materialice este “menos con más”.

¿Creéis que hay algún otro elemento que fomente de modo notable el «menos con más» en la trasformación a la contratación pública electrónica. ?

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Comentarios al decreto de La Junta de Castilla la Mancha sobre contratación pública electrónica

En este enlace se ofrece la posibilidad por parte del Gobierno de Castilla-La Mancha de comentar el borrador del Decreto por el que se “regula la utilización de medios electrónicos y se establecen medidas de organización y de mejora de la trasparencia en la contratación del sector pública de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

Os informo también,  Apuntes electrónicos, ha hecho ya sus comentarios a este borrador de Decreto  que podéis consultar aquí.

Mis comentarios, que ya he enviado a la dirección de correo que se ofrece en la consulta, son los siguientes (pido excusas por anticipado por la exposición un tanto abrupta, y probablemente desenfocada  de conceptos organizativos y tecnológicos en un documento jurídico):

Preámbulo:

No se menciona la necesidad de establecer un ámbito suprarregional y supranacional para permitir que el cambio al formato electrónico no genere una segmentación de mercados y evite la concurrencia de proveedores de fuera de la región a  la contratación de Castilla y la Mancha, y de los proveedores de la región  a otras administraciones europeas. Para ello se podría recabar la atención a las normas de interoperabilidad europeas y nacionales y a los estándares creados a tal efecto (CEN BII) así como a proyectos europeos que apuntan en ese sentido (PEPPOL; e-PRIOR, e-CERTIS) y que van tratan de impedir que el formato electrónico  segmente el mercado de la contratación pública. Si  no se evita esta segmentación la productividad y la competitividad del tejido productivo se verá seriamente afectada por ley.

Artículo 1 Objeto

En mi opinión el objeto debería de tratar todas las fases de la contratación pública en formato electrónico (licitación y contratación). Por ello debería identificar todas las fases del procedimiento de la relación, tramitación, archivo y explotación de la administraciones con el mercado (licitadores y proveedores), :

  • publicación,
  • gestión de proveedores –catálogos-
  • preparación de ofertas,
  • presentación de ofertas,
  • acuse de recibo,
  • adjudicación,
  • notificaciones,
  • contratación,
  • pedido,
  • orden,
  • factura y
  • pago

También se deberían mencionar en el objeto del Decreto el resto de temas fundamentales sin los que es muy difícil conseguir un escenario completo para utilizar los medios electrónicos en la contratación pública, y que desde mi punto de vista son estos fundamentalmente:

Identificación digital, de personas y empresas

Formación y capacitación de administraciones y empresas

Sistemas de información (arquitecturas tecnológicas de las administraciones)

Gestión del cambio de cultura (del formato papel al formato electrónico) en administraciones y empresas . Entendiendo por cultura tal y como comenta José Antonio Marina en su libro “Las culturas fracasadas” como “un conjunto de soluciones que utilizamos habitualmente y de forma generalizada para enfrentarnos a los problemas cotidianos”.

Gobierno y Gestión de servicios  de Tecnologías de la información, porque sin recabar la atención de estos temas, no es posible implementar los medios electrónicos, con garantías jurídicas suficientes, que protejan las necesarias inversiones.

Capitulo IV . Registro de Contratos.

No se establece la interoperabilidad con otros registros nacionales y supranacionales. Debería de existir por ley la necesidad de que esto fuera así en un plazo técnicamente razonable.

También debería comentarse en este punto la interoperabilidad en la identificación digital de los proveedores y sus representantes con el resto de administraciones nacionales y supranacionales.  Habría que evitar que los proveedores tengan una multitud de sistemas de identificación digital  no compatibles entre sí.(Segmentación del mercado por formatos electrónicos incompatibles). Creo que esto debería de ser una preocupación constante para proteger por la vía legal las inversiones en tecnologías de la información que se van a tener que realizar por parte de las administraciones y por parte de las empresas. Estas inversiones tienen que ser productivas y rentables.

En general

No veo la parte electrónica en el Decreto, y en mi opinión, es de tanta importancia que no debe dejarse exclusivamente en manos de las personas expertas en tecnología. Así como tampoco he podido apreciar normas jurídicas que apoyen y soporten la  gestión del cambio cultural que esto supone. Y es un cambio que sin soporte jurídico explicito puede producir muchas reservas a la hora de que las personas encargadas de la contratación en las administraciones impulsen sin reservas esta TRASFORMACIÓN. Es decir, yo creo que todo el mundo es consciente de que las Tecnologías de la Información, para poder conseguir los resultados esperados de:

–         Capacidad estratégica que se menciona en el preámbulo

–         Capacidad operativa que se relacionan en los artículos del Decreto

–         Conformidad normativa, que se entiende en que la administración y las empresas (todas las europeas) van a ser capaces de cumplir lo que este Decreto plantea

necesitan  de una serie de elementos fundamentales, regulados jurídicamente, tanto para conseguir los objetivos como para estar amparados legalmente:

–         Personas, que gobiernen, gestionen y operen el cambio (que no es sencillo)

–         Procesos, se establecen bastante claramente el registro de licitadores, el registro de contratos, la factura electrónica y el perfil de contratante, pero echo en falta, los que he comentado anteriormente en el objeto, y algunos más :

  • Formación y Capacitación de Empresas y Administraciones
  • Presentación de ofertas electrónicas
  • Confidencialidad de las ofertas (Anexo X de la Directiva Comunitaria de compras)
  • Formatos y Estándares que se utilizarán, o la referencia a que normas hay que utilizar, o se pueden usar,  para conseguirlo.
  • Conformidad y Gobierno de la Tecnologías de la Información que se implementen. Si implementamos la contratación pública electrónica, hay que utilizar tecnologías de la información, y tienen que estar gobernadas y gestionadas. (¿Por ley, con estándares –ISO38500-?)
  • Archivo electrónico y Acceso a Expedientes electrónicos (Tribunal de Cuentas, Jueces y personas autorizadas)

–         Estructura, que dé forma a toda la tecnología que se quiere utilizar, porque de otra forma no habrá quien la gobierne, y si no se gobierna, todos podemos conocer o anticipar  los resultados, mejor dicho,  la ausencia de resultados.

–         Tecnología, donde se pueda apreciar de una forma rápida y clara que hay

  • una arquitectura de negocio que es la que representa la contratación pública y la que se ha expuesto en numerosos documentos (el reciente Libro Verde de modernización de la Contratación pública puede ser un ejemplo),
  • una arquitectura de sistemas de información (aplicaciones y datos) sin los que no hay formato electrónico.
  • y una arquitectura de infraestructuras.

Por supuesto, en mi opinión, el Decreto no tiene que dar solución y detalle de estos elementos pero tiene que velar por su existencia y control, y sobre todo que la norma jurídica soporte decisiones que van a permitir conseguir el éxito de la TRASFORMACIÓN. En este punto me gustaría recabar una frase de Lawrence Lessig en su libro “El código 2.0”: “El Código es la Ley”. En mi opinión, las leyes de hoy cada vez más se van a implementar en código informático y por lo tanto es conveniente, no sólo que se revise la materialización del software, sino que se contemple la correcta implementación del  principio jurídico en el código informático, su conformidad, vigencia, evolución y mantenimiento.

Espero que estos comentarios, no sean malinterpretados y en el mejor de los casos,  puedan contribuir en alguna medida a comprender la TRASFORMACIÓN general y el esfuerzo que se requiere para implementar la contratación pública electrónica, con un soporte jurídico y organizativo adecuado.

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Primeras impresiones acerca del libro verde de contratación pública

En una primera lectura rápida del libro verde de la Comisión Europea para la modernización de las normas de la contratación pública en la Unión Europea me han venido a la mente las siguientes impresiones que comparto en esta entrada:

–         Se vuelve a cambiar la normativa para adecuar la contratación pública al nuevo entorno y los nuevos  tiempos. Empecé en el 1998 a estudiar la ley de compras públicas y no ha parado de cambiar desde entonces. Yo la estudio para implementarla en sistemas de información, lo que implica que no tengo un conocimiento profundo y constante de la normativa,  pero las personas que la aplican y la deben entender para contratar o licitar con la administración no creo puedan mantener este ritmo constante de cambios.

–         A parte de la eficiencia y eficacia internas del comprador (el sector público) se quiere conseguir dinamizar el tejido productivo sobre todo el de las PYMES, ya que son las que generan empleo y representan la gran masa de proveedores de la administración.

–         Se quieren abarcar además, a través de la contratación pública electrónica objetivos más relacionados con necesidades sociales que con el fin de la contratación pública: proveer de bienes  y servicios a la sociedad. Este aspecto que viene siendo habitual, puede hacer más difícil el paso de una contratación pública basada en una función administrativa (se sigue un procedimiento) a una contratación pública más orientada al objetivo de eficiencia y eficacia y el resto de objetivos.

–         Hay un cierto espíritu que indica que se ha tomado conciencia de la importancia de este servicio de retorno, y se quiere utilizar para una mejora un tanto ambiciosa y algo alejada de la realidad de la contratación (las personas que contratan y sus proveedores)

En estas primeras reflexiones encuentro algunas “ausencias” que a lo mejor cambian con una lectura o estudio más detenido del libro verde y más tiempo para madurar  la situación y poder contribuir respondiendo a las preguntas que en e Libro Verde se plantean. Lo que echo en falta es lo siguiente:

–         No hay una mención expresa a que el entorno donde se desarrolla la contratación pública, la sociedad, ha cambiado. El siglo XXI no tiene las mismas condiciones que el siglo XX. La red (Internet) no es una herramienta  neutral, no deja las cosas iguales, y la contratación pública se va a ver afectada por la red, pero no se tiene en cuenta, o al menos no de una forma explícita.

–         Los cambios, algunos de gran calado, parece que deben ser asumidos sin más, como si las leyes fueran automáticas, que no van a requerir una TRASFORMACION tanto del procedimiento como del conjunto de herramientas que se van a necesitar para llevar a cabo dicha TRASFORMACION.

–         No termino de entender (y no digo que sea peor) pero me surge la duda en relación a por qué se han tratado dos problemas convergentes y desde mi punto de vista complementarios, con sendos libros verdes: la contratación pública electrónica y la contratación pública. No creo que la contratación pública pueda seguir siendo no-electrónica, ni creo que no vaya a ser influenciada por el  efecto denominado  “paréntesis Gutemberg”, habida cuenta de que las nuevas generaciones ya están inmersos en el  entorno nuevo que se materializa en la red, pero siguen teniendo la necesidad de realizar una sociedad que se dote de bienes y servicios (contratación pública).

–         Al no haber conexión entre la TRASFORMACIÓN al formato electrónico (la contratación pública electrónica) y la TRASFORMACIÓN de la norma al nuevo contexto social (la contratación pública) no se tienen en cuenta los efectos que estos cambios van a implicar en estas dos TRASFORMACIONES, y por tanto, es como si no existiera el problema. Sin  embargo, al menos en mi experiencia, es el problema mayor: la necesaria metamorfosis de las personas que hacen la contratación pública para entender que el entorno ha cambiado, que el conjunto de herramientas que utilizaban para solucionar los problemas habituales (la cultura) han cambiado, y que tienen que capacitarse en la utilización del nuevo conjunto de herramientas (el formato electrónico) y que estos cambios alteran el equilibrio de poder y la forma en que este poder se ejerce:

  • La corrupción ya no se combate con el procedimiento, se combate con la trasparencia que puede habilitar de forma distinta con  el formato electrónico,
  • La concurrencia no se consigue con la publicación en boletines sino en páginas web, y sistemas de información que ayudan y agilizan el proceso.
  • La igualdad de trato no es un fenómeno que se persiga en base a la buena voluntad de un decisor sino a fórmulas matemáticas que pueden adjudicar de forma objetiva (en función de criterios dados, los criterios sí son subjetivos y se definen por políticas de compra) de forma que el mérito es objetivo en función de los parámetros que públicamente se establecen y no en función de un criterio subjetivo que pudiera ser perfectamente loable, pero que no era necesariamente  público.

–         Este último punto me lleva a la impresión más inquietante. La que me dice que aparentemente los especialistas en contratación pública en el ámbito legal y los especialistas en tecnologías de la información que conocen la contratación pública siguen sin tener una coordinación “fuerte”. Este hecho lo he visto reflejado con una crudeza muy grande en la generación de los estándares en el CEN durante estos tres últimos años. Las personas especializadas en tecnologías apenas hacen esfuerzos por acercarse al entorno jurídico y las personas especializadas en el mundo jurídico no se acercan demasiado al mundo de la tecnología. Esta situación de cierta “incomunicación” puede en algún caso producir que situaciones jurídicas que pueden resolverse fácilmente entendiendo la tecnología no se solucionen de la forma óptima y por supuesto también sucede con igual intensidad el caso contrario: se aplican soluciones tecnológicas a situaciones jurídicas que con un mínimo cambio en el requerimiento jurídico (sin cambiar el objetivo) pueden ser mucho más lógicas en su implementación técnica. Son los eternos problemas de la comunicación que no solo tienen que ver con el idioma.

En fin, creo que es conveniente realizar varias entradas en el blog explicando los distintos apartados de este nuevo libro verde y buscar (perseguir) vuestra participación y comentarios para alcanzar el objetivo de la doble TRASFORMACIÓN (al entorno y al formato electrónico) de la contratación pública, que como he dicho antes en mi opinión debería de ser una única TRASFORMACIÓN con las dos caras.

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Más objetivos en las normas sobre contratación pública en la Unión Europea.

Se están publicando más referencias al nuevo libro verde sobre los cambios normativos en las directivas comunitarias de compras públicas. En esta noticia Normas sobre contratos públicos: usted tiene la palabra, se comenta que en el momento actual de Europa la contratación pública tiene que soportar más objetivos que los inicialmente previstos (transparencia, concurrencia e igualdad de trato) y hace una reseña de todos los que actualmente se quieren perseguir  y como la legislación debería de darles cabida.

La contratación pública – el gasto de las administraciones en contratos para la compra de productos, servicios e infraestructuras – representa el 17% del PIB de la UE. Perfeccionar las normas que la regulan permitiría a los gobiernos emplear este dinero con mayor eficacia y contribuir a la innovación, el empleo y un crecimiento respetuoso con el medio ambiente. Las normas europeas sobre mercado único ya suponen un ahorro para el contribuyente, pues permiten a las empresas competir por los contratos de las administraciones públicas pasando través de las fronteras entre los países de la Unión. Pero aún se puede mejorar más, aparte de que, en momentos de presión sobre los erarios públicos debido a la crisis económica y los llamamientos a reducir el gasto, aumentar el ahorro sería medida bien recibida.

El documento de referencia (en inglés de momento)  de la consulta refleja posibles formas de racionalizar el sistema actual. Pero hay más objetivos que por ejemplo, garantizar la transparencia, la igualdad de acceso y la competencia leal a la hora de adjudicar los contratos.

En el documento se determinan, entre otros, los siguientes campos clave para posibles modificaciones de la normativa vigente:

  • simplificar los procedimientos, sobre todo para las administraciones locales y regionales
  • reducir la burocracia, sobre todo para las pequeñas y medianas empresas
  • facilitar la participación transfronteriza
  • determinar casos en los que los contratos entre autoridades públicas quedarían exentos de la normativa europea
  • introducir cambios que permitan alcanzar otras metas, como fomentar la innovación o cumplir objetivos sociales o medioambientales
  • adaptar las normas en el caso de la contratación de servicios de especial importancia social
  • introducir normas más rigurosas o mejores salvaguardias para impedir el favoritismo, la corrupción o los conflictos de interés
  • evitar medidas que propicien la aparición de proveedores dominantes, la manipulación de licitaciones o el reparto del mercado entre licitadores
  • mejorar el acceso de las empresas europeas a los mercados de la contratación pública de países no pertenecientes a la UE

Próximos pasos

Las respuestas a la consulta se tendrán en cuenta a la hora de elaborar posibles propuestas legislativas el año que viene. Hay que enviar las contribuciones hasta el día 18 de abril de 2011 a más tardar.

Próximamente iremos publicando comentarios sobre cada uno de los capítulos y estableceremos un método para poder comentar y reflexionar sobre los cambios que propone el libro verde.

Como anticipo os dejo los capítulos del libro verde para que vayamos haciéndonos una idea de por dónde van a ir los tiros.

  1. ¿Cuáles son las normas sobre la contratación pública
    1. Actividades de compra
    2. Contratos públicos
    3. Compradores públicos
  2. Mejorar la caja de herramientas para los poderes adjudicadores
    1. Modernización de los procedimientos
    2. Instrumentos específicos para los poderes adjudicadores pequeños
    3. La cooperación público-público
    4. Instrumentos adecuados para la agregación de la demanda / compra conjunta
    5. Abordar las preocupaciones relativas a la ejecución del contrato
  3. Un  mercado europeo  de contratación mas accesible
    1. Mejor acceso de las PYME y start-ups
    2. Garantizar una competencia leal y efectiva
    3. Adquisiciones en el caso de que no existe la competencia / derechos exclusivos
    4. Uso estratégico de la contratación pública en respuesta a los nuevos desafíos
  4. «Cómo comprar» con el fin de alcanzar los objetivos de Europa 2020
    1. «¿Qué comprar» en apoyo de los objetivos de la política europea 2020
    2. Innovación
    3. Servicios sociales
  5. Asegurar procedimientos racionales
    1. Prevenir los conflictos de interés
    2. La lucha contra el favoritismo y la corrupción
    3. Exclusión de ofertas «ilógicas»
    4. Evitar ventajas injustas
  6. El acceso de los proveedores de terceros países al mercado comunitario

Desde mi punto de vista, la reforma de la norma para incluir estos temas puede ser muy beneficiosa para el conjunto de la sociedad europea. No sé si todos estos cambios conllevarán un largo proceso para conseguir una nueva Directiva porque entiendo que algunas de estas normas sería bueno contar con ellas más pronto que tarde.

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