Sobre el libro verde de modernización de las normas de contratación pública y su relación con la contratación pública electrónica

Después de repasar más detenidamente el libro verde para la modernización de las normas de la contratación pública me gustaría compartir las siguientes reflexiones en la relación existente entre este libro verde y la necesidad de la implantación de la contratación pública electrónica, abordada en este otro libro verde.

 

En un primer momento pensé que hubiera sido bueno haber confeccionado un único libro verde que tuviera los dos objetivos: la modernización de las normas y la generalización del formato electrónico.  Pero después de pensarlo detenidamente, creo que estaba equivocado. Es mejor hacerlo de forma separada, por los argumentos que describo a continuación:

  1. La modernización de las normas tiene un ritmo que si nos fijamos en el anterior libro verde de 1996 su resultado final ha tardado 12 años.  (se publico en 1996, se hizo una propuesta de directiva en 2000, se aprobó la directiva en 2004 y se traspuso y aplicó a la legislación estatal en el 2008, tiempo total de cambio 12 años) . Sin embargo el ritmo de adopción de la contratación pública electrónica no puede esperar 12 años. Tiene que ir implementándose y a partir de las experiencias promover cambios legislativos.  No al revés.
  2. Los cambios, la trasformación que se va a llevar a cabo, tiene las siguientes dimensiones: Personas, procesos, estructura y tecnología (siguiendo la norma ISO 38500 de Gobierno de las TI). La contratación pública electrónica afecta sobre todo a las tecnologías pero para realizar el cambio de forma efectiva hay que entender que las personas, las estructuras, y los procesos deben ser cambiados, deben participar activamente en el cambio. Y por tanto debería de tenerse en cuenta la modernización de las normas pero a la luz de las verdaderas necesidades que el nuevo formato revele y que no es fácil intuirlas hasta que no se obtengan las experiencias de su  utilización.
  3. En la modernización de las normas de contratación se tratan diferentes cuestiones algunas son de gran calado organizativo y normativo y otras son valores en unas variables (Umbrales) pero que pueden conllevar mucha coordinación política. Vamos a repasar los capítulos del libro verde de modernización y comentar su relación con la implantación de la contratación pública electrónica:
    1. En el capítulo 1 sobre las normas de contratación pública donde se tratan las actividades de compra, los contratos públicos y los compradores públicos, no entiendo que los cambios normativos afecten de forma trascendente a la implantación de la contratación pública electrónica.    Siempre hemos de tener presente que la contratación pública electrónica en sus cuatro áreas: Archivo,  Relación, Tramitación y Explotación la parte más estándar (necesitan interoperabilidad absoluta) serán el Archivo y la Relación, y la parte más personalizable Tramitación y Explotación).  Por tanto el capítulo 1 que afecta considerablemente a la Tramitación y no a la Relación puede considerarse con poca influencia para la implantación de la contratación pública electrónica (tiene una componente de globalidad absoluta para no segmentar los mercados con formatos electrónicos no-inteoperables).
    2. En el capítulo 2, donde se tratan la modernización de los procedimientos e instrumentos específicos para los pequeños poderes adjudicadores si tocan más al área de Relación con los proveedores y puede afectar sensiblemente a la implantación de la contratación pública electrónica. También se trata de la cooperación dentro del sector público y herramientas adecuados para la agregación de la demanda/ y contratación conjunta. En estos capítulos la forma de relacionarse con los proveedores a través de centrales de compra o sistemas de agregación de la demanda sí que tiene que ver más que con la implantación de la contratación pública electrónica, con la utilización de las ventajas del formato electrónico para obtener ventajas de la demanda y capacidad de compra de las administraciones públicas. Es decir tiene que ver más con las potencialidades del formato electrónico y posibles arquitecturas de negocio que con el propio formato electrónico.  Por tanto puede ser algo que se generalice posteriormente a la implantación de la contratación pública electrónica como una opción posible.
    3. En el capítulo 3 se habla de un mercado europeo de la contratación pública más accesible. Este capítulo es totalmente coincidente con la implantación de la contratación pública electrónica. Es decir, no se puede hacer nada de lo que se propone si no se implanta la contratación pública electrónica, y a la vez el cambio normativo debe favorecer esta implantación, por ejemplo con la simplificación de los criterios de selección requeridos para participar en una licitación pública,  a través del mejor acceso de las PYMES a la contratación pública, y asegurando una competencia más leal y efectiva.
    4. En el capítulo 4 se habla de la utilización estratégica de la contratación pública en respuesta a nuevos desafíos. En este capítulo también se entra de lleno en la necesidad de la contratación pública electrónica para poder acometer los objetivos propuestos: que comprar para fomentar la innovación,  como comprar para conseguir los objetivos de la estrategia europea 2020, como comprar para conseguir los objetivos sociales propuestos. Todos estos puntos inciden de lleno en la necesidad de implantar la contratación pública electronica, no pueden ser abordados, sin la capacidad de explotación de datos (business intelligence) que ofrece la contratación pública electrónica.
    5. En el quinto capítulo que trata de asegurar la integridad de los procedimientos, es también coincidente con la contratación pública electrónica ya que el formato electrónico, garantiza la trasparencia, la confidencialidad, la trazabilidad y la auditabilidad,  con esfuerzos infinitamente menores que los necesarios para llevar estas actividades en el formato papel.
    6. Para finalizar el sexto capítulo: acceso a los proveedores de terceros países al mercado de la UE, es también coincidente de pleno con la contratación pública electrónica. Bien es cierto que los grandes contratos pueden tener este nivel de apertura internacional y realizarse en formato papel, no obstante pudiera ser conveniente que las estadísticas e informes de estas actividades también tuvieran un tratamiento como el propuesto para el capítulo 4, sobre los mercados panueropeos.

Bueno de los seis capítulos excepto el primero, un poco del segundo y un poco del sexto, todos los demás requieren o puede ser muy conveniente el formato electrónico para llevar a cabo la modernización de la normativa de contratación pública que se propone.

Por tanto, en mi opinión, estamos ante un problema de Gobierno de las TI, donde las propias TI que siempre tienen objetivos de negocio:

–          Estratégicos. Tener capacidades nuevas, ser capaces de hacer cosas nuevas.

–          Operacionales. Hacer más eficaz y eficientemente lo que hacemos actualmente.

–          Ser conformes a la norma vigente. Cumplir con la normativa al ritmo en que esta cambie.

La contratación pública (el negocio) tiene los tres componentes. La conformidad (perfil de contratante), la mejora operativa (el más con menos famoso) y la estrategia (Estrategia Europa 2020, innovación ….). Las cuestiones son:

  • ¿cuantos cambios normativos son estrictamente necesarios para implantar la contratación publica electrónica ?
  • ¿con la implantación de la contratación pública electrónica podemos afianzar y afinar más los mejores cambios normativos para conseguir los objetivos propuestos. ?

Pero la tecnología no pueden cambiar por sí solas el servicio de contratación pública y mucho menos algo con un volumen que representa el 20 % del PIB de la unión europea, con más de 1 millón de órganos de contratación y con más de 20 millones de proveedores. Es un cambio que requiere personas, estructuras, procesos y tecnología de forma coordinada y conjunta (Decía Nietzsche, y le gustaba recordarlo a Viktor Frankl, que quien tiene un por qué puede soportar cualquier cómo,pero hay que comunicar y explicar el por qué.-).

Además y siempre teniendo en cuenta que el formato electrónico, posibilita, (facilita) la generación de la herramienta estratégica(defines los indicadores que te importan y como conseguirlos) cuadros de mando integral de contratación pública electrónica. A través de esta herramienta, la mayor parte de las preguntas que se hacen en el libro verde puede obtener sus respuestas, por ejemplo, cuando movemos un umbral y obtenemos más o menos concurrencia, mejores o peores precios …… Es una visión clara pero no es sencillo. Lo sé. Pero el formato electrónico es el único que puede hacer realidad esta visión.

No es fácil y no es trivial, no se trata de tecnología, es una combinación de los factores comentados. En mi opinión, y de acuerdo con lo que se menciona en el libro Waltzing with elephants sobre gobierno de TI,  pondría en primer lugar a las personas, porque en la incertidumbre son  las únicas que pueden rellenar los huecos que los procesos, las estructuras, y las tecnologías van a generar cuando se implementen las soluciones iniciales. Sobre todo al principio.

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Por mcanno

Especialista en Tecnologías de la Información aplicadas a medios de pago, comercio electrónico y contratación pública

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